La pandemia del coronavirus ya ha contagiado a más de 21,6 millones de personas y cobrado la vida de más de 774 mil según las cifras oficiales. No obstante, cada vez más estudios comprueban la gran prevalencia de casos de COVID-19 asintomáticos. Como consecuencia, justo en estos momentos, la cantidad de individuos infectados en el mundo puede ser mucho mayor a la reportada.

Para poder estudiar la cantidad actual, también vale la pena ver a las etapas iniciales de la pandemia en la búsqueda de patrones y lecciones que aprender. Dicha investigación ha sido la que ha llevado a la publicación del estudio presentado en la revista científica EClinicalMedicine.

En esta nueva investigación, el equipo de científicos fue capaz de comprobar que tanto en Wuhan, en China, como en ciudades como Seattle, en EE.UU., el coronavirus ya se estaba propagando desde mucho antes de lo que pensábamos. Debido a esto, miles de los casos tempranos de esta contagiosa enfermedad pudieron haber pasado por debajo del radar.

Los primeros casos en EE.UU. pudieron darse en las navidades del 2019

Para poder determinar esto, el equipo de investigación realizó un estudio retrospectivo de los reportes de enfermedad tanto en las ciudades chinas como en las estadounidenses. A partir de este, compararon los reportes de gripe común basándose en las muestras de frotis de garganta que se tomaron en cada caso.

Al volver a analizarlos, los investigadores pudieron notar que al menos 1 de cada tres casos de gripe reportados en realidad eran COVID-19. Acá pudieron comprobar que la mayoría de los inconvenientes fueron causados por la ya conocida gripe. Pero, claramente el coronavirus ya se encontraba ganando terreno.

Los análisis realizados a las muestras estadounidenses en Seattle probaron que esta ciudad podría haber tenido sus primeros casos positivos de coronavirus entre las navidades del 2019 y Año Nuevo.

Propagación sigilosa

Otro detalle que pudieron comprobar los doctores es que el COVID-19 efectivamente produce muchos contagios que se vuelven asintomáticos o excesivamente leves. Por ejemplo, en Seattle hubo 9 mil pacientes con sintomatología de gripe leve que en realidad tenían coronavirus.

La profesora de biología integrativa y estadística y ciencias de datos, Lauren Ancel Meyers, quien está a cargo del Consorcio de Modelado COVID-19 de la Universidad de Texas, Austin, y una de las autoras del estudio, ha comentado que:

“Incluso antes de que nos diéramos cuenta de que el COVID-19 se estaba propagando, los datos implican que había al menos un caso de COVID-19 por cada dos casos de gripe.

Como sabíamos cuán extendida estaba la gripe en ese momento, pudimos determinar razonablemente la prevalencia de COVID-19”.

Con este sistema fue que finalmente los investigadores pudieron ofrecer una estimación de la dispersión del COVID-19 en Seattle y también Wuhan antes de que alguna de las ciudades aplicara las medidas de prevención y distanciamiento.

Encontrando el patrón

Otro punto que la investigación los llevó a notar que, en el casos de Estados Unidos, al menos un tercio de los primeros contagiados eran niños –conocidos por desarrollar cuadros virales leves, pero ser portadores de altas y contagiosas cargas virales–.

Por su parte, para detectar los casos de Wuhan, los investigadores también hicieron análisis a los frotis de garganta realizados a toda la ciudad y encontraron el patrón de proporción entre los casos reales de gripe y aquellos que eran de COVID-19.

Con esto, vieron que por lo menos 12 mil casos sintomáticos leves de coronavirus pudieron darse en Wuhan al inicio de la pandemia. Lo que implica que se dispersaron antes de que el gobierno impusiera las medidas de confinamiento y cuarentena.

¿Qué podemos aprender de esta situación?

“Dado que el COVID-19 parece ser abrumadoramente leve en los niños, nuestra alta estimación de casos pediátricos sintomáticos en Seattle sugiere que puede haber miles de casos más leves en ese momento”.

Esta se trata de una conclusión ofrecida por el investigador postdoctoral, Zhanwei Du, primer autor del artículo. En  ambas ciudades fue posible comprobar que para finales de 2019 e inicios de 2020 ya el SARS-CoV-2 ya se encontraba rondando. Todo esto cuandoninguna tenía medidas restrictivas contra el COVID-19 ni estaba en alerta por él.

Asimismo, en el caso de Seattle fue posible ver el papel activo que tuvieron los niños en la diseminación del virus. Todo por ser estos portadores del virus, pero con muy pocos síntomas notables. Estos datos, a la vista de los investigadores, deberían ser tomados en cuenta actualmente para la aplicación de políticas de prevención en estas ciudades. Esto ya que podrían tener una recaída si se repite el patrón que ya vivieron al inicio de la pandemia.

“Esto nos ayuda a comprender cómo la pandemia se propagó tan rápidamente por todo el mundo y nos brinda información sobre lo que podemos ver en las próximas semanas y meses”, concluye Du.

Referencia:

Using the COVID-19 to influenza ratio to estimate early pandemic spread in Wuhan, China and Seattle, US: https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2020.100479