Estamos seguros que, sin importar de la generación que sean, la mayoría de quienes nos están leyendo en este momento saben quién es Charles Chaplin. Pero, una cosa es reconocer al personaje icónico de la comedia y otra muy distinta es saber “los secretos” del hombre que le daba vida Charlot, el cómico del popular sombrero y el bastón.

Entendiendo esto, hemos querido dedicarles un espacio a las curiosidades de Charles Spencer Chaplin, el peculiar humorista que nació en Londres, Inglaterra en 1889 y falleció en Suiza para 1977.

Charlie, como le decían, fue actor, compositor, productor, guionista, director, escritor y editor, sin embargo, fue su interpretación de Charlot para el cine mudo lo que le ganó la popularidad de la que hoy, años después de muerto, todavía goza. Al punto de que, para la Primera Guerra Mundial, era uno de los hombres más reconocidos a nivel mundial en la industria del cine.

Empezaremos con los datos curiosos

Aunque algunos podrían conocer esto, estamos casi seguros de que la mayoría no sabía que Chaplin debutó como actor a la edad de cinco años, cuando reemplazó a su madre en una interpretación.

Sus padres, formaron parte del mundo del espectáculo. Charles Spencer Chaplin Sr., fue actor y cantante, mientras que su madre, Hannah Chaplin, era reconocida bajo el seudónimo de Lily Harley.

Si bien todos los registros aseguran que el pequeño nació en Londres, una carta descubierta en 2011 aseguraba que Chaplin había nacido en un campamento gitano de Smethwick, aledaño a Birmingham.

Chaplin Sr. Falleció de cirrosis en 1901, lo que llevó a Chaplin a sufrir por el destino de su madre, quien quedó fuera del mundo de la actuación por una enfermedad de la laringe.

Tanto Charlie como su hermano, fueron internados por varias semanas en el Asilo de Lambeth, ya que Harley los descuidó al punto de la malnutrición. Del asilo saltaron a la Escuela Hanwell para Huérfanos y Niños Pobres desde 1896 hasta 1898.

Fue en la actuación donde consiguió un norte. Aunque había trabajado como mandadero, vendedor callejero y cualquier otra profesión, cuando fue contratado por la compañía Frohman para algunos roles menos, fue cuando todo cambió.

Charlot, el personaje que nació en Estados Unidos

Para 1910 y 1912, Charles Chaplin vivió su primera gira por Estados Unidos con la compañía Fred Karno, en donde fue ingresado para 1907, contrato que le significó la constitución formal de su carrera como artista.

Para finales de 1912, Charlie ya había viajado por Canadá, Nueva York, Chicago, Filadelfia, entre otros, y, como esos, las llamadas no dejaron de llegar. El joven actor fue contratado por Mack Sennett para sus estudios Keystone, como reemplazo de Ford Sterling, sin embargo, le contó adaptarse a una producción del género de acción.

Sennett consideró que había hecho una inversión muy costosa en Chaplin, pero, rumores aseguran que Mabel Normand intercedió por el actor para que le dieran otra oportunidad. Luego, rápidamente, este se convirtió en un exitoso interprete y en la estrella más popular de Keystone.

Fue ahí, en la compañía de Sennet, donde nació Charlot –llamado así en Europa y Carlitos en Hispanoamérica–, un vagabundo de traje, pantalones bombachos, zapatones, bastón y sombrero estilo bombín.

“No tenía idea sobre qué maquillaje ponerme. No me gustaba mi personaje como reportero (en Carlitos periodista). Sin embargo, en el camino al guardarropa pensé en usar pantalones bombachos, grandes zapatos, un bastón y un sombrero hongo. Quería que todo fuera contradictorio: los pantalones holgados, el saco estrecho, el sombrero pequeño y los zapatos anchos. Estaba indeciso entre parecer joven o mayor, pero recordando que Sennett quería que pareciera una persona de mucha más edad, agregué un pequeño bigote que, pensé, agregaría más edad sin ocultar mi expresión. No tenía ninguna idea del personaje, pero tan pronto estuve preparado, el maquillaje y las ropas me hicieron sentirlo, comencé a conocerlo y cuando llegué al escenario ya había nacido por completo”.

Charlot apareció por primera vez en ‘Carreras Sofocantes’ (1914), sin embargo, los informes aseguran que Chaplin había vestido como el personaje para otro título que fue producido días antes, pero que se estrenaría en el mismo año y el mismo mes, ‘Extraños Dilemas’. Para febrero de 1914, el vagabundo con gustos refinados y comportamiento de caballero ya tenía dos títulos en “taquilla”.

Un dato curioso, que solo los fanáticos de Chaplin reconocerán, es que el traje de Charlot era “prestado”. Chester Conklin contribuyó con el frac, Sterling –por quien indirectamente entró en Keystone– le dio los zapatones y Roscoe Arbuckle fue el “autor” del bombín. Lo único que fue del actor, era el bastón.

Chaplin, a través de Charlot, se convirtió en el hombre del momento para la compañía de Sennet. Reconocido por el personaje en países como Francia, Italia, España, Andorra, Portugal, Grecia, Rumania, Turquía, Brasil, Argentina y Alemania.

El personaje se convirtió en un icono del cine mudo. Mientras que, en 1930, todas las producciones se caracterizaban por sus fuertes sonidos, Chaplin se negó a encarnar a Charlot como un rol que hablaba.

No fue sino hasta 1936, con ‘Tiempos Modernos’, que Chaplin se despidió de su personaje. Aunque, para 1940, cuatro años después, volvió a interpretarlo en su primera película totalmente sonora, ‘El Gran Dictador’, donde era un barbero judío perseguido por el totalitarismo fascista.

Chaplin cambió las Leyes de Paternidad de EE.UU.

Charles Chaplin no solo hizo historia en el género de cine mudo, sobre todo como Tramp, sino que, aunque muchos lo desconozcan, formó parte del cambio en las Leyes de Paternidad de Estados Unidos. Para 1943, Chaplin fue demandado por su ex amante por alegatos paternales. Un caso, que, sin él saberlo, cambiaría toda la historia norteamericana.

Antes de ahondar en el caso, explicaremos un poco de contexto. En 1941, Chaplin todavía estaba casado con su tercera esposa, Paulette Goddard, cuando conoció a la joven actriz Joan Berry. Según algunos documentos del FBI, el actor y la también conocida Mary Louise Gribble, se convirtieron en amantes inmediatamente después de conocerse.

Sin embargo, poco sabía Chaplin que la bella y prometedora actriz se convertiría en su pesadilla.

Charlie tampoco era un santo. Alegatos del FBI aseguraban que el creador de Charlot, en 1942, le compró un boleto de avión para viajará desde Los Ángeles hasta Nueva York, donde asistió con él a fiestas, y ahí la estrella “la puso a disposición de otras personas con fines inmorales”. Sí, algo así como un Jeffrey Epstein de los años 40.

De ese amorío se gestó una criatura, Carol Ann, que nació en octubre de 1493, pero, Chaplin negó la paternidad de la niña, lo que llevó a Berry a perder la cordura y a demandarlo, no solo por violar la Ley Mann –estatuto que indica que una persona no puede cruzar los estados para ofrecer servicios indecorosos, situación que según el FBI ocurrió en el viaje a la Gran Manzana–, sino que también lo llevó tribunales para que se hiciera cargo de la pequeña.

Aunque el actor fue absuelto de romper la Ley Mann, el escándalo Chaplin-Berry llegó a la corte. Entre 1944 y 1945, Charlie estaba casado con su cuarta y la que fue su última esposa, Oona O’Neill –con quien estuvo casada más de tres décadas, hasta la muerte de él en 1977, y juntos tuvieron ocho hijos–.

Para determinar si Carol Ann era o no la pequeña de Chaplin, la corte dictaminó un análisis de sangre, del cual, no uno, sino tres doctores afirmaron que los resultados eran claros: el actor no era el padre de la pequeña.

No obstante, aunque uno pensaría que hasta ahí llegaría todo, Berry aún no había terminado. Aun cuando ella había firmado un acuerdo con el actor, donde especificaron que, si las pruebas salían negativas, se desestimarían los cargos, lo renegó y siguió con sus alegatos.

Fue 1945, en abril para ser exactos, donde la historia dio una vuelta. Para la década de 1940, en California, los análisis de sangre no eran admisibles en los tribunales para casos de paternidad/maternidad.

Por lo mismo, cuando un jurado votó 11 a 1 que él sí era el padre de Carol Ann, a pesar de que la ciencia demostraba lo contrario, el actor se vio obligado a pagar por la pensión alimenticia y las tasas judiciales de una pequeña que no era su hija legítima. Un año después, Chaplin intentó apelar, pero perdió.

La polémica detrás de la injusticia del caso de Chaplin, y otros similares, llevó a que se reformaran las leyes de paternidad en el estado de California, lo que con el tiempo llevó a otros estados a seguir su ejemplo.

Para 1953, 10 años después del nacimiento de Carol Ann, Oregón, New Hampshire y California, redactaron la Ley Uniforme sobre el Análisis de Sangre para determinar la paternidad. La misma establecía que: “Si el tribunal determina que las conclusiones de todos los expertos reveladas por las pruebas basadas en las pruebas son que el presunto padre no es el padre del niño, la cuestión de la paternidad se resolverá en consecuencia”.

Tanto fue el desagrado de Chaplin ante tal fallo de la corte americana que, cuando el fiscal general de los Estados Unidos revocó su permiso de reentrada al país –tras viajar a Londres para un estreno–, el actor afirmó que “no volvería allí, aunque Jesucristo fuera el presidente”. La estrella solo puso pie en suelo americano en 1972, para recibir su Óscar Honorífico.

Si bien el caso de Chaplin marcó un cambio en la historia de las leyes, ya era demasiado tarde para el actor, cuyo escándalo hizo añicos a su popularidad y se llevó con ella a su imagen pública.