En el año 79 después de la Cristo, la ciudad de Pompeya fue sorprendida por la violenta erupción del Vesubio y, sin querer, convertida en uno de los más vastos sitios arqueológicos que se conservan hasta la actualidad.

Los investigadores estiman que en la tragedia murieron más de 10,000 personas, pero la evidencia en escena es de 2,000 cuerpos cubiertos por ceniza y escombros que se han conservado en buen estado.

Irónicamente, estas ruinas representan un tesoro para el ejercicio de la ciencia. Gracias a ellas los arqueólogos han podido conocer muchos detalles sobre la vida en la Antigua Roma, e incluso el estado de salud de sus habitantes.

Y más irónico aún es que el mismo volcán que la extinguió les ayudó durante mucho tiempo a mantener una buena salud dental. La investigación en torno a los huesos de las víctimas revela que el Vesubio hacía los suelos ricos en flúor, el cual pasaba también al agua de la zona, y prevenía las caries en sus consumidores.

Pero el agua fluroada circundante no fue el único factor que favoreció la salud dental de los pompeyanos. Es probable que su alimentación saludable y prácticamente libre de azúcar comprobada por un estudio publicado un año antes tuviera también mucho protagonismo en ello.

Alimentación saludable en Pompeya

Los residuos orgánicos presentes en las alcantarillas de lo que habría sido la zona comercial de la ciudad constituyeron una fuente de información clave que permitió descubrir el secreto de los pompeyanos para tener dientes sanos.

brown village arch during daytime
Las ruinas de Pompeya constituyen un sitio arqueológico muy importante para la ciencia.

Un equipo de arqueólogos liderado por Steven Ellis tomó muestras de los residuos y los analizó obteniendo resultados que confirmaban algo que ya se había observado en el pasado: sus buenos hábitos alimenticios.

Sus hallazgos revelan que la dieta de la población incluía alimentos obtenidos de sus mismas tierras: verduras, frutas, legumbres y cereales. También consumían proteína proveniente de los huevos y de la pesca local, como mariscos, con algunos agregados de pescados y carnes exóticas como de jirafa y de flamenco.

“Tienen muy buenos dientes, comían una dieta que contenía pocos azúcares y era alta en frutas y verduras”, dijo Elisa Vanacore, la ortodoncista que dirigió la tomografía computarizada de 18 cuerpos extraídos de las ruinas de la ciudad.

De hecho, los pompeyanos parecían tener un ojo especial para lo que se llevaban a la boca. Su dieta definitivamente no se basaba en calorías vacías, sino que incluían alimentos nutritivos y saludables. Pompeya hubiese sido un paraíso para los entusiastas de la alimentación sana en nuestros tiempos.

Pompeyanos valoraban la higiene dental

Los pompeyanos no tenían caries gracias a su alimentación saludable y al agua fluorada en la región. Foto: Oficina de Prensa de la Superintendencia de Pompeya.

Y aunque en aquellos tiempos no existían farmacéuticas que produjeran en masa pastas de dientes, hilo dental y enjuague bucal, los pompeyanos se las arreglaban para cuidar de su dentadura.

Los investigadores informaron que los habitantes de las ciudad se limpiaban los dientes con palos deshilachados y polvos abrasivos elaborados moliendo conchas marinas, piedra pómez y cascos.

Este método era complementado con el uso y consumo del agua fluorada con la que contaban. “Los resultados iniciales también muestran los altos niveles de flúor que están presentes en el aire y el agua aquí, cerca del volcán”, dijo Vanacore durante la conferencia de prensa celebrada en 2015.

En la actualidad, los estándares de calidad de agua de muchos países establecen que debe añadirse flúor al agua de uso doméstico para prevenir la caries dental en los humanos.

La importancia de una alimentación balanceada para la salud dental

Pero los cambios que ha experimentado la civilización humana han afectado drásticamente su dieta. La inclusión del azúcar granulada, presente en buena parte de los alimentos actuales, nos ha hecho propensos a muchas enfermedades como la obesidad, trastornos metabólicos, y cómo no, las caries.

Aunque suene a un tema de niños de primaria, las caries constituyen una de las enfermedades crónicas más extendidas del planeta, y la principal causa es el consumo de azúcar.

Quienes no lo crean, pueden simplemente revisar los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud al respecto. Entre el 60 y 90 por ciento de los niños en edad escolar en todo el mundo ya ha tenido alguna caries, y casi el 100 por ciento de los adultos la ha tenido.

Y aunque en la actualidad existen tratamientos que pueden detener su avance, esto solo ocurre cuando se detectan a tiempo. Cuando las caries no reciben cuidado oportuno, pueden extenderse al punto de ocasionar pérdidas dentales, lo cual dificulta cosas tan simple como masticar los alimentos.

Lo gracioso es que para poder detectar cualquier rasgo de ellas antes de que se manifieste el dolor, es necesario poner atención al cuidado de nuestra dentadura. Pero antes que nada, cuidar nuestra dieta, procurando que esta sea baja en azúcares y rica en nutrientes.

La OMS recomienda un consumo diario de azúcar no superior a 25 o 30 gramos, pero en muchos países, como los de América, esta ingesta diaria excede esta pauta y destacan como las que más consumen azúcar en el planeta.

Referencias:

Pompeii residents ‘had perfect teeth’. https://www.ansa.it/english/news/lifestyle/arts/2015/09/29/pompeii-residents-had-perfect-teeth_b0a89c56-b0c7-43b4-be48-acd72efd7c63.html

Ancient Romans had perfect teeth thanks to healthy low sugar diet. https://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/italy/11902097/Ancient-Romans-had-perfect-teeth-thanks-to-healthy-low-sugar-diet.html

¿Qué comían los ciudadanos de pompeya? https://historia.nationalgeographic.com.es/a/que-comian-ciudadanos-pompeya_7907