Algunos psicólogos argumentan que el propósito principal de la actividad facial es comunicar motivos sociales e influir en el comportamiento de otras personas. La relación bidireccional entre la acción y la percepción ha demostrado que la percepción afecta a las acciones motrices y viceversa.

Una investigación realizada en el año 2010 aportó pruebas a favor del efecto de las acciones motrices en la percepción mediante la manipulación encubierta de expresiones faciales y la medición del impacto en la percepción de los rostros emocionales. El estudio mostró que cuando los participantes sonreían de forma encubierta, era más propenso reconocer un rostro con expresión de felicidad.

Evaluando la actividad muscular facial

En línea con este antecedente, un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores replicó el efecto del compromiso muscular en la percepción, de tal manera que el reconocimiento de las expresiones faciales de otra persona estaba sesgado por la actividad muscular facial del observador.

Los investigadores observaron que los participantes que sostenían un bolígrafo entre los dientes tendían a etiquetar los estímulos observados como “felices” con más frecuencia.

Para el estudio, el equipo de investigación realizó una tarea de evaluación de la expresión facial en la que 120 voluntarios con un rango de edad entre los 18 y los 37 años. Los participantes  fueron aleatoriamente separados en dos grupos, uno de ellos debía sostener un bolígrafo entre sus dientes sin que sus labios hicieran contacto con el bolígrafo, forzando una sonrisa.

Seguidamente, los participantes observaron en una pantalla una serie de imágenes y videos y fueron instruidos a calificar lo más rápido y preciso posible la emoción de cada estímulo como “triste” o “feliz”.

Un estado emocional más positivo

Los investigadores observaron que cuando los participantes sostenían un bolígrafo entre los dientes, es decir, cuando sonreían forzadamente, tendían a etiquetar los estímulos observados como “felices” con más frecuencia que cuando no se sostenía ningún bolígrafo.

Este patrón de resultados también se encontró en un segundo experimento en el que la condición “sin bolígrafo” fue sustituida por una situación en la que los participantes sostenían un bolígrafo en los labios.

La sabiduría convencional nos dice que podemos sentirnos un poco más felices si simplemente sonreímos.

Estos resultados sugieren que la actividad muscular facial no sólo altera el reconocimiento de las expresiones faciales si no también la expresión corporal, fomentando un estado emocionalmente positivo.

En referencia a los resultados del estudio, el investigador Fernando Marmolejo-Ramos, afiliado al Centro para el Cambio y la Complejidad del Aprendizaje de la Universidad de Australia del Sur y coautor del estudio, comentó:

“Los resultados del estudio tienen implicaciones interesantes. Si podemos engañar al cerebro para que perciba los estímulos como felices y promover un estado emocional más positivo, entonces podemos usar potencialmente este mecanismo para ayudar a impulsar una mejor salud mental”.

Referencia: Your face and moves seem happier when I smile. Facial action influences the perception of emotional faces and biological motion stimuli. Experimental Psychology, 2020. https://doi.org/10.1027/1618-3169/a000470