Las infecciones resistentes a los antimicrobianos, considerado por la Organización Mundial de Salud como una de las mayores amenazas de salud pública, contribuyen a cientos de miles de muertes en todo el mundo.

Para abordar esta amenaza, organizaciones públicas y privadas están involucradas en programas para mejorar la vigilancia de organismos resistentes a los antimicrobianos, mejorar la administración de antibióticos e identificar terapias novedosas, todas las cuales se consideran acciones prioritarias para combatir la resistencia a los antimicrobianos (RAM).

Factores de transmisión

Estudios realizados en países de altos ingresos han asociado reducciones en el uso de antimicrobianos y una mejor administración de estos fármacos con disminuciones en la prevalencia de resistencia a los antimicrobianos.

En contraste, los estudios que examinan los patrones globales de la RAM encuentran que el uso de antibióticos no se correlaciona positivamente con la resistencia en todos los casos y, en cambio, puede estar correlacionado con indicadores de transmisión, incluido el acceso a agua limpia y la defecación al aire libre.

Los autores del estudio indicaron que los esfuerzos para mejorar la administración de antibióticos deben ir acompañados de una mejora de las condiciones de higiene.

Esta falta de asociación entre el uso de antibióticos y la resistencia a los antimicrobianos en algunos entornos puede resultar de las condiciones en los países menos favorecidos donde la prevalencia de la resistencia a los antimicrobianos está más estrechamente correlacionada con la transmisión general de bacterias.

En este sentido, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Washington y de la Universidad del Valle de Guatemala encontró indicadores claros de cómo la interacción de la mala higiene y el uso de antibióticos contribuyen a la colonización de bacterias resistentes a los antimicrobianos en humanos.

Niveles deficientes de higiene

Para el estudio, el equipo de investigación evaluó cómo el uso de antibióticos y los factores de transmisión incluyendo indicadores de saneamiento e higiene, el acceso al agua potable y la prevalencia de defecación al aire libre, así como la preparación de alimentos y prácticas de consumo de leche, pueden influir en la distribución de bacterias resistentes a los antimicrobianos en las comunidades donde estos factores varían.

Particularmente, los investigadores examinaron la distribución de la bacteria Escherichia coli resistente a los antibióticos en cuatro comunidades del altiplano occidental y tierras bajas de Guatemala.

Los investigadores encontraron indicadores claros de cómo la interacción de la mala higiene y el uso de antibióticos contribuyen a la colonización de bacterias resistentes a los antimicrobianos en humanos.

Al encuestar hogares en comunidades rurales y urbanas, los investigadores encontraron que la RAM se asoció con una mayor frecuencia de uso de antibióticos, niveles deficientes de higiene en el hogar, consumo de leche y episodios de diarrea.

Cada unidad de mejora en el índice de higiene del hogar se asoció con una reducción de alrededor del 30 al 50 por ciento en la probabilidad de detectar bacterias resistentes a los antimicrobianos en las personas. Los autores del estudio resaltaron que a medida que mejoraba la higiene los efectos del uso de antibióticos se hicieron cada vez más evidentes.

Sobre la base de estos resultados, los autores del estudio señalan que es probable que las malas condiciones de higiene oculten los efectos del uso individual de antibióticos, presumiblemente debido a una mayor transmisión microbiana. En consecuencia, los esfuerzos para mejorar la administración de antibióticos deben ir acompañados de una mejora de las condiciones de higiene.

Como afirma la doctora Brooke M. Ramay, afiliada al Centro de Estudios en Salud de la Universidad del Valle de Guatemala y coautora de la investigación:

“Una mejor administración de los antibióticos, incluido el control del acceso no regulado a los antibióticos, es fundamental para reducir la prevalencia de bacterias resistentes a los antimicrobianos, pero esta medida por sí sola no afectará con éxito la prevalencia de la resistencia cuando la higiene se vea comprometida”.

Referencia: Antibiotic use and hygiene interact to influence the distribution of antimicrobial-resistant bacteria in low-income communities in Guatemala. Scientific Reports, 2020. https://doi.org/10.1038/s41598-020-70741-4