El azúcar es necesaria para nuestro cuerpo, pero cuando abusamos de ello puede ocasionar graves problemas que suelen empezar con la obesidad. El problema es que resistirse a ella puede ser un gran desafío para muchos, ya que su sabor agradable suele proporcionarnos un placer, que aunque culposo, puede mejorar nuestro día.

¿Pero creerías si te dijeran que incluso sin poder degustar la dulzura del azúcar podríamos preferir aquellos alimentos que la contienen? Precisamente esto es lo que ha hallado un nuevo estudio realizado por un equipo de investigadores, que en un documento publicado en American Journal of Physiology-Endocrinology and Metabolism advierten que este caso en particular también puede llevarnos a la obesidad.

Ratones incapaces de percibir el sabor dulce

Los ratones carecen de señales gustativas que les permitan percibir el sabor del azúcar, pero sí tienen receptores dulces en su intestino. Siendo “ciegos al gusto”, sus papilas gustativas no transmite información del gusto a los nervios gustativos. Esto los convirtió en un modelo propicio para determinar si es posible preferir el azúcar incluso sin percibir su característico, y muchas veces adictivo, sabor dulce.

Los investigadores realizaron experimentos durante dos años con tres modelos de ratones modificados para cegar su percepción del azúcar a nivel de las papilas gustativas y los intestinos.

Entonces descubrieron que los ratones con ceguera al gusto todavía mostraban preferencia y apetito por el azúcar aún cuando eran incapaces de saborear su dulzura. En cambio, los ratones que no pudieron metabolizar la fructosa no mostraron apetito por diferentes formas de azúcar como la sacarosa y el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa.

Esto quiere decir que el gusto, preferencia o antojo por ciertas cosas no solo puede ocurrir por la vía del gusto, sino que también intervienen otros mecanismos además de la percepción del sabor.

Riesgo de enfermedades metabólicas incluso sin gusto por el dulce

El problema es que no percibir el sabor dulce no nos deja exentos de los efectos nocivos del consumo de azúcar. Los ratones ciegos al gusto que tuvieron una ingesta elevada de azúcar desarrollaron obesidad y síndrome metabólico, que se traduce en un aumento de la presión arterial, niveles altos de azúcar en sangre, exceso de grasa corporal alrededor de la cintura y colesterol anormal.

En conclusión, aunque no seamos adeptos a los sabores dulces, también existe la posibilidad de que consumamos azúcar por otros mecanismos, y esto también puede ponernos en riesgo de enfermedades metabólicas.

En vista de ello, el coautor del estudio, Miguel Lanaspa García, Ph.D., propuso una opción para reducir estos efectos nocivos. La ciencia podría apuntar a la fructoquinasa, la enzima involucrada en el metabolismo de la fructosa, para prevenir e incluso tratar el síndrome metabólico asociado al consumo de azúcar. Además, esta enzima podría también reducir el apetito dirigido a esta.

Referencia:

Sugar causes obesity and metabolic syndrome in mice independently of sweet taste. https://journals.physiology.org/doi/full/10.1152/ajpendo.00529.2019