Crédito: EFE/Christophe Petit Tesson.

La pandemia del coronavirus en el mundo, para este jueves, se alza a más de 20. 6 millones de individuos contagiados. Por su parte, los fallecimientos a causa de la enfermedad están por llegar a 750 mil.

De todo esto, al menos 3.7 millones del total corresponden a casos de Europa, y exactamente 218.383 muertes del conteo mundial se dieron dentro de su territorio.

Ahora, con el continente americano siendo el nuevo epicentro de la enfermedad, con Estados Unidos y Brasil presentando más de 5 y 3 millones de casos respectivamente, Europa parecía estar entrando en una paz que le dio la valentía para reabrir sus fronteras.

Europa y el COVID-19

A medida que los picos de contagio bajaban en los países más afectados como Italia, España, Francia e Inglaterra, todas estas naciones y sus vecinas comenzaron a reabrirse comercialmente. En un principio, solo se trató de una apertura dentro de la Unión Europea y luego una a todo el mundo. Igualmente, a nivel micro muchos locales e instituciones volvieron a abrir sus puertas con la esperanza de volver pronto a la normalidad.

No obstante, no parece que este futuro esté tan cerca, sobre todo con la posibilidad de una segunda oleada de COVID-19 reposando sobre los hombros del mundo. Es en medio de esta situación que los casos en variadas localidades europeas han comenzado a repuntar. Pero, si los contagios ya estaban disminuyendo ¿cómo ha podido la situación escalar de nuevo? En esta oportunidad, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha encargado de dar la respuesta.

Comportamiento relajado – El temor de la OMS

A medida que estas medidas se relajaron el comportamiento de los gobiernos y ciudadanos también comenzó a volverse más laxo. Con anterioridad, la OMS ya había advertido que esta situación era uno de sus temores. Ya que si se relajaban las medidas de contención las posibilidades de un rebrote en territorio europeo se volvían altas.

Ante esto, el epidemiólogo director del Equipo de Patógenos de Alta Amenaza en la Oficina Regional de la OMS para Europa, Richard Peabody ha comentado que:

“El mensaje clave es que si quitas (…) la presión del virus, entonces regresará”.

Las palabras que ha dado son simples pero contundentes y las situaciones actuales en Europa lo confirman. Con menos restricciones y normativas más laxas, el terreno de contagio se hace mucho más grande para el SARS-CoV-2. Por lo que, una consecuencia obvia e inmediata es el aumento de casos de la enfermedad.

¿Es este el único motivo?

Peabody también se ha encargado de resaltar que otros elementos como el incremento en la cantidad de pruebas de COVID-19 también contribuye con el aumento de casos. Después de todo, con más pruebas se pueden hacer más detecciones y los números crecen.

Esto último no implica necesariamente que el número de casos se ha incrementado notoriamente, sino que las capacidades de detección se han refinado y se han hecho más eficientes. Aun así, recalcó los peligros que traería una segunda ola de COVID-19 y solicitó a todos los gobiernos que se ajustaran a las lecciones aprendidas durante la primera arremetida del SARS-CoV-2.

Los casos han aumentado pero los fallecidos no, ¿por qué?

“No hay indicios de un cambio general en la gravedad (del virus)”.

Esto es lo que ha dicho Peabody sobre la mortalidad del COVID-19 en Europa. Por los momentos, a pesar de que los casos reportados van en aumento, el número de fallecidos que se reportan no aumenta de forma proporcional. Por lo que, al menos, el aumento de casos de la pandemia no se ha traducido todavía en pérdidas masivas de vidas.

Como una posible explicación a esta separación entre una y otra cifra ha mencionado que en los últimos meses han sido más los jóvenes los que han caído enfermos. Como sabemos, estos suelen ser más resistentes al coronavirus y presentar cuadros virales menos graves. Por lo que, estos podrían estar engordando las cifras de contagios, pero se recuperan lo suficientemente rápido como para no llegar a la de fallecidos.

¿Qué hacer para poner un alto a esta situación?

“El truco consiste en identificar rápidamente nuevos casos, nuevos grupos, para tratar de evitar una mayor amplificación de la propagación”, dijo Peabody.

En general, vemos que la posición de la OMS sigue siendo básicamente la misma: el mundo debe enfocarse en hacer “pruebas, pruebas y pruebas” para poder detectar los focos de COVID-19 a tiempo.

Solo utilizando esta información para aplicar políticas de prevención y distanciamiento acordes a cada situación se podrán crear planes de acción verdaderamente efectivos contra el coronavirus.