Las noticias y las informaciones falsas sobre COVID-19, los llamados “fake news” pueden propagarse tan rápidamente como el propio virus. Por lo general, la información errónea se centra en regiones y temas específicos. Pero COVID-19 es diferente.

Con el objetivo de catalizar la lucha contra el flagelo de la desinformación, en febrero, la Organización Mundial de la Salud reunió a las principales plataformas de redes sociales para abordar el tema de la información errónea sobre el coronavirus.

Seguimiento de las publicaciones

Acorde con estos esfuerzos, en un reciente estudio, investigadores de la Universidad de Princeton identificaron las tendencias clave tanto en la desinformación del coronavirus como en los esfuerzos de verificación de datos.

Para ello, los investigadores utilizaron la interfaz informática del Explorador de verificación de datos de Google e hicieron un seguimiento de las publicaciones de verificación de datos de enero a julio.

Los investigadores compilaron artículos de noticias con informes de una amplia gama de redes locales de verificación de datos y grupos globales para catalogar la información errónea de COVID-19.

El estudio encontró que el volumen de verificaciones de datos sobre la información errónea del coronavirus aumentó de manera constante en las primeras etapas de la propagación del virus (enero y febrero) y luego aumentó drásticamente en marzo y abril, cuando el virus comenzó a propagarse a nivel mundial.

Curiosamente, los investigadores encontraron el mismo patrón de aumento gradual y luego repentino incluso después de dividir las verificaciones de datos en español, hindi, indonesio y portugués. Por lo tanto, la desinformación y los esfuerzos posteriores de verificación de datos mostraron una tendencia similar en todo el mundo. Esta es una característica única de COVID-19.

Evolución de narrativas

De acuerdo a lo observado en el estudio, no ha habido una tendencia global equivalente para otros temas como elecciones, terrorismo, actividad policial o inmigración.

En marzo, el Proyecto de Estudios Empíricos de Conflictos, en colaboración con Microsoft Research, compiló artículos de noticias con informes de una amplia gama de redes locales de verificación de datos y grupos globales para catalogar la información errónea de COVID-19.

Los autores del estudio analizaron este conjunto de datos para explorar la evolución de narrativas –tipo de historia que impulsa una pieza de información errónea– específicas de COVID-19. Por ejemplo, una narrativa de desinformación se refiere al “origen del virus” en la que se falsamente se afirmó de que el virus saltó a los humanos como resultado de que alguien comiera sopa de murciélago.

En febrero, la Organización Mundial de la Salud reunió a las principales plataformas de redes sociales para abordar el tema de la información errónea sobre el coronavirus.

La narrativa más común en todo el mundo estaba relacionada con las “respuestas de emergencia”. Estas historias difundieron información falsa sobre las respuestas gubernamentales o políticas para combatir el brote del virus, como el falso rumor de que el Departamento de Policía de Nueva York cerraría inmediatamente la ciudad de Nueva York.

Otro conjunto de narrativas de desinformación se centró en “curas falsas” o “medidas preventivas falsas”. Este fue uno de los temas más comunes en China y en Australia.

El análisis encontró que diferentes narrativas alcanzaron su punto máximo en diferentes etapas de la propagación del virus. La desinformación sobre la naturaleza del coronavirus prevaleció durante las primeras etapas del brote, probablemente impulsada por una falta inicial de investigación científica sobre la naturaleza del virus.

En contraste, las teorías relacionadas con las respuestas de emergencia surgieron más tarde y permanecen incluso ahora, mientras los gobiernos continúan implementando medidas para combatir la propagación de COVID-19.

Referencias:

ESOC COVID-19 Disinformation Tracking Report. Empirical Studies of Conflict – Princeton University, 2020. https://bit.ly/33WJMAj

Coronavirus misinformation is a global issue, but which myth you fall for likely depends on where you live. The Conversatión, 2020. https://bit.ly/3fUDm78