Hemos hablado en varias oportunidades de cuánto impacto ha tenido la pandemia de COVID-19 en la vida de los adultos, en especial de aquellos que han tenido que quedarse en casa por las restricciones. Trabajar y estar encerrado con niños en casa no es tarea fácil, pero los adultos no son los únicos que se han visto afectados por ello.

Steven Siegel, profesor y presidente del departamento de psiquiatría y ciencias del comportamiento de la Universidad del Sur de California, advierte en un artículo en The Conversation que, al estar expuestos durante tanto tiempo a un tema no resuelto como el de la pandemia, los niños también podrían experimentar ansiedad, por ejemplo.

Para evitar que esta pandemia deje una huella dañina en las vidas de los niños, el experto recomienda enseñarles algunas lecciones de vida básicas. Estas no solo los ayudarán a lidiar con la situación actual, sino que los prepararán para la vida futura.

Respeto por el peligro

Si bien es cierto que no podemos vivir con miedo, la prudencia también es necesaria para sobrevivir. Enseñar a los niños a ser conscientes de los peligros a su alrededor, y sobre todo, de que ciertas cosas sí pueden evitarlas es una de las grandes lecciones que esta pandemia puede dejarlos.

Toma de buenas decisiones

La dinámica de la vida está sujeta a las decisiones, y muchas de las que tomamos deben considerar el respeto por el peligro. Usar mascarilla, mantener la distancia respecto a los demás, y lavarse las manos cuando sea necesario no garantiza que no habrá contagio, pero reduce el riesgo.

Hay cosas que definitivamente no podemos controlar, pero nos hará bien hacerlo con las que sí. Así que enseñar a los niños a tomar decisiones asertivas también es una prioridad. Esto no solo reducirá el riesgo de que se contagien, sino que les brindará una sensación de control y empoderamiento que podría derivar en efectos positivos posteriores.

Empatía y respeto por los demás

Incluso los adultos han debido aprender más sobre empatía y respeto durante los últimos meses, ya que protegernos no solo reduce el riesgo de que nos enfermemos, sino también el de enfermar a otros.

Así que si antes de esta situación no se le había enseñado a los niños a respetar y cuidar a los demás, esta es una buena oportunidad. Podemos empezar por el simple hecho de que no apegarnos a las medidas preventivas ya citadas puede enfermar a las personas cercanas que aman: padres, abuelos, hermanos, primos, amigos… incluso a los extraños.

“Ponerse una máscara les dice que no son el centro del universo; en cambio, son parte de una sociedad donde el beneficio colectivo es importante. Ignore a los demás, y los demás tendrán licencia para ignorarlo. Inherente a ese mensaje: no estás solo”.

Aprender a aceptar la ambigüedad

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Los adultos deben enseñar a los niños que no siempre obtendrán respuestas y soluciones inmediatas, y que la pandemia es un claro ejemplo de ello.

Muchas personas estarán de acuerdo conque saberlo todo podría ayudarnos a vivir con menos ansiedad y miedo. Pero aunque sí podamos adelantarnos a ciertas cosas y tomar acciones para evitarlas, o simplemente estar preparados para diferentes escenarios, lo cierto es que no, no podemos saberlo todo.

Cada mes los científicos nos sorprenden con algo nuevo sobre el coronavirus, que en un principio se concibió como una neumonía y ahora algunos lo clasifican en seis tipos. La amenaza de nuevos brotes continúa, las economías han recibido golpes y muchos han perdido a seres queridos. La incertidumbre asociada al coronavirus ha ocasionado ansiedad a más de uno.

Cuando somos niños creemos que en algún momento tendremos las respuestas para todo, pero conforme crecemos nos damos cuenta de que realmente hay más preguntas que respuestas. Para muchos es difícil vivir sin tener la más mínima idea de lo que pasará, pero aún así hay que continuar.

Ser humilde y confiar

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Es necesario aclarar a los niños que hay personas capacitadas trabajando para solucionar la pandemia y que esto puede tomar su tiempo.

Los adultos vemos las cosas desde la experiencia. Ya sabemos que rara vez podemos obtener respuestas certeras inmediatas, y que restituir o establecer un nuevo orden puede tomar mucho tiempo debido a la gran cantidad de factores a considerar. Los niños no están al tanto de ello, así que debemos orientarlos y aclararles que “algunas cosas no tienen una solución rápida y que está bien”.

Se necesita conocimiento, y sobre todo, humildad, para comprender por qué aún no se ha estipulado un tratamiento para la enfermedad, o una vacuna contra el coronavirus. El trabajo detrás de estas metas es bastante arduo y por lo general suele tomar décadas. La pandemia ha sido escenario de una competencia acelerada en la que profesionales muy capacitados trabajan para lograr alguna de ellas.

Aquí podemos tomar un poco del proverbio chino que plantea que preocuparse no sirve de nada. El coronavirus sigue en nuestras vidas, pero hacer de él el centro de ellas no es la opción más asertiva, así que también podemos disminuir las discusiones sobre el tema frente a los niños para ayudarlos a gestionar mejor cada lección.

Referencia:

4 tips to help kids to cope with COVID-19 anxiety. https://theconversation.com/4-tips-to-help-kids-to-cope-with-covid-19-anxiety-143242