Al inicio del brote del coronavirus, España figura entre los primeros países fuertemente afectados. A mediados de agosto, ha sido superada por muchos otros países, pero la amenaza de un aumento de las tasas de infección sigue latente y ya se deja ver.

Por ejemplo, en la región española de Aragón, una de las más afectadas de toda Europa, ya se ha registrado un repunte de contagios de COVID-19 que ha encendido las alarmas. Los centros de atención médica están al borde del colapso, y las autoridades han decidido colocar un nuevo hospital de campaña para atender a los enfermos.

Un brote que se extiende como un incendio

José Ramón Pano, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza, la capital de Aragón, informó que el aumento de los casos de COVID-19 empezó con brotes detectados en un barrio pobre de clase trabajadora de la ciudad.

Agregó que “este es un entorno propicio para la transmisión” de la enfermedad, haciendo referencia a las condiciones de hacinamiento y la presencia de una gran cantidad de inmigrantes que no hablan español.

Al no poder mantenerse el distanciamiento social, o simplemente no entender los lineamientos dados en el idioma español, los habitantes de la zona iniciaron un brote que se extendió como un incendio.

Las reuniones familiares, bares y clubes nocturnos que habían vuelto a abrir también tuvieron su cuota de responsabilidad. De allí, el coronavirus saltó a los los lugares de trabajo y hogares de ancianos, generando una situación de emergencia.

Pruebas masivas

Durante la primera semana de agosto, en Aragón, que tiene cerca de 1,3 millones de personas, se realizaron entre 3,500 y 4,000 pruebas por día. Muchas de estas se aplicaron a personas asintomáticas gracias al rastreo de contactos cercanos a los casos ya confirmados.

En los últimos siete días, la región nororiental española registró la tasa de contagio más alta de España de 270 casos por cada 100,000 habitantes, 242 hospitalizaciones por COVID-19 y 32 muertes por dicha enfermedad.

En vista de la gravedad de la situación, este miércoles los soldados empezaron a construir un hospital de campaña de 400 metros cuadrados en el aparcamiento de un hospital de Zaragoza. De esta forma, esperan aumentar su capacidad de atención médica.

Poco distanciamiento a pesar del brote

Javier Lamban, jefe del gobierno regional de Aragón, ha señalado a los jóvenes como principales culpables de la propagación del brote por su poco apego a la recomendación de distanciamiento social.

También apuntó a los muchos trabajadores agrícolas temporales, muchos de los cuales son también inmigrantes ilegales, que viven en viviendas hacinadas que contribuyen con el aumento de las infecciones.

Actualmente casi no hay movimiento turístico en la basílica abovedada de Zaragoza y el acuario fluvial de la ciudad, que cerró el 27 de julio después de estar abierto durante mes y medio.

Sin embargo, en las calles aún pueden observarse una gran afluencia de personas. Por ejemplo, en el barrio de clase trabajadora de Delicias, los ancianos aún salen a pasear y las personas se sientan en terrazas de cafés al aire libre y hacen colas para hacer compras de ropa. Este barrio tiene la tasa de infección más alta de la ciudad.

Pero Lamban dijo que desplegará policías, trabajadores sociales y trabajadores de la salud para verificar que las personas diagnosticadas con COVID-19 y sus contactos cercanos respeten las cuarentenas y la orden de quedarse en casa.

Referencia:

Spain’s Aragon region grapples with coronavirus ‘fire’. https://medicalxpress.com/news/2020-08-spain-aragon-region-grapples-coronavirus.html