Crédito: AP/Brian Inganga.

En estos momentos, el mundo ya cuenta con más de 20 millones de casos de COVID-19. De estos, un millón pertenece a la totalidad del continente africano, que alcanzó esta cifra apenas en esta semana.

Asimismo, de las más de 735 mil muertes, solo 23 mil pertenecen a todo este continente. Acá, aunque hablamos de grandes números también, estos se vuelven pequeños al compararlos con los de otros países como Estados Unidos o Brasil, que ya cuentan sus fallecidos en centenas de miles. Sobre todo cuando consideramos que se están comparando los montos de todo un continente con los de un solo país –y que los primeros son significativamente menores–.

En otras latitudes, los números bajos de contagios se pueden achacar a políticas de contención particulares. Sin embargo, en variados países africanos este no ha sido el caso –ya sea por falta de recursos o por decisiones gubernamentales–. Entonces, esto ha dejado a los científicos del mundo preguntándose cómo ha podido África mantenerse tan relativamente alejada de la pandemia. Hasta ahora, la ciencia no ha podido ponerse de acuerdo, a pesar de que existen variadas teorías.

Situaciones inesperadas

Detalles como los descubiertos por la inmunóloga Sophie Uyoga, del Programa de Investigación Wellcome Trust del Instituto de Investigación Médica de Kenia, han sido los que han llamado la atención del mundo. En su investigación, se pudo notar que el 5% de los kenianos de 15 a 64 años, de la muestra de 3 mil donantes de sangre, ya presentaban anticuerpos contra el COVID-19. Sin embargo, las tasas de contagio del coronavirus reportadas en el país son mucho menores.

Con este porcentaje, Kenia se posicionó en un mismo nivel de generación de anticuerpos que España, cuando esta ya se encontraba bajando se su pico de contagio. Sin embargo, Kenia apenas reportó 100 fallecidos al momento de realizar este estudio, mientras que España, con los mismos porcentajes, reportó más de 27 mil muertos a causa del COVID-19.

Igualmente, investigaciones como las del inmunólogo Kondwani Jambo del Programa de Investigación Clínica Malawi-Liverpool Wellcome Trust reforzaron lo descubierto por Uyoga. De la muestra de trabajadores de salud que se prestaron como voluntarios para la investigación, más de 12% mostraba la presencia de anticuerpos contra el coronavirus. No obstante, en Blantyre, Malawi (lugar donde se realizó el estudio) los hospitales no reportaron aumentos de visitas ni tampoco un exceso de pacientes con síntomas del coronavirus.

Por si fuera poco, una encuesta realizada en las ciudades Nampula y Pemba de Mozambique, en la que se incluyó a 10 personas, indicaron que del 3% al 10% de estas tenían anticuerpos contra el COVID-19. Ahora, la diferenciación entre un porcentaje y otro vino dada por las ocupaciones de cada uno, siendo los vendedores quienes más aparición de anticuerpos presentaron, seguidos de cerca por los médicos y el personal de salud.

¿Qué está pasando en África?

Ante situaciones como estas, los científicos augurarían que la cantidad de casos de COVID-19 registrados por país y en toda África fueran mucho mayores. Sin embargo, las naciones de este continente parecen mantenerse relativamente estables, mientras que su población ya muestra tener al menos los anticuerpos necesarios para poder hacer frente al coronavirus. ¿Por qué?

Pérdida de casos

Una de las primeras hipótesis del mundo de la ciencia es que simplemente todos los casos de África no se pueden registrar. Efectivamente, en ninguna parte del mundo se puede hacer un registro total de estos.

No obstante, en el continente africano podría ser donde con más fuerza se afinca este problema. En promedio, África puede hacer pruebas a 1 de cada 10 mil ciudadanos y, en naciones como Nigeria (el país más poblado del continente) esta proporción se hace incluso más pequeña, siendo evaluada solo 1 de cada 50 mil personas.

Asimismo, las muertes por COVID-19 pueden no quedar debidamente registradas a causa de que los casos no de diagnostican a tiempo. Pero esto debería traducirse en un aumento de la mortalidad general en comparación con otros años.

En caso de países como Kenia, esto no ha pasado –aunque han detenido sus conteos habituales a causa de la crisis del COVID-19, por lo que puede que simplemente no se haya registrado. Por su parte, Suráfrica ha superado 4 a 1 sus registros usuales de mortalidad por otros eventos ajenos al coronavirus.

La juventud del continente

Otra de las teorías se sustenta en la juventud de la población del continente africano. En países europeos como España, la media de edad es de unos 45 años. Por otro lado, en países como Malawi o Kenia, la edad promedio de la población está entre los 18 y los 20 años.

Como se sabe, el COVID-19 no suele ser tan intenso en personas jóvenes. Por lo que, los casos asintomáticos o leves pueden ser mayores en el país, lo que haría que la población generara anticuerpos contra el virus incluso sin darse cuenta.

Además, por ahora, el SARS-CoV-2 ha atacado las grandes ciudades africanas (donde la población joven es predominante). Se estima que si este llegara a las comunidades rurales (donde hay más adultos mayores) las cifras que se han estado manejando podrían cambiar.

Posibles exposiciones previas

Por otra parte, una de las teorías que también se maneja tiene que ver con la posible exposición previa del pueblo africano a versiones más leves de otros coronavirus. Incluso si estas otras versiones incluso causaron solo un resfriado a las personas, podrían haber dejado al organismo con anticuerpos capaces de hacer frente, al menos parcialmente, a los ataques del SARS-CoV-2.

Incluso, se habla de que no solo la exposición a otros coronavirus, sino a gran variedad de enfermedades ha hecho que el pueblo africano tenga un sistema inmunológico altamente activo. Como consecuencia, este reacciona más rápido y con más eficiencia a la hora de plantar la cara al COVID-19.

¿África intentará ir por la “inmunidad de rebaño”?

Cabe destacar que ninguna de estas hipótesis se ha probado en su totalidad y muchos de los resultados obtenidos forman parte aún de preimpresiones que esperan la aprobación de los pares para que se puedan publicar. Como consecuencia, ninguna de ellas ofrece una respuesta segura a lo que verdaderamente ocurre en África. Por ahora, todas son especulaciones.

Muchas de estas hacen referencia a la existencia de anticuerpos en la población africana. Por lo que han surgido dudas sobre si el continente buscará una vacuna u optará por la polémica “inmunidad de rebaño” aprovechando que gran parte de su población ya parece haber iniciado ese proceso naturalmente.

Por los momentos, no parece que esta vaya a ser una alternativa real. De hecho, personalidades como Glenda Gray, presidenta del Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica, han dicho que aplicar este tipo de políticas podría ser muy “peligroso”. Sobre todo cuando aún no se tiene claro si los anticuerpos verdaderamente confieren la inmunidad, ni –en caso de que sí lo hicieran– por cuánto tiempo la darían.

Referencia:

The pandemic appears to have spared Africa so far. Scientists are struggling to explain why: doi:10.1126/science.abe2825