Un estudio reciente basado en la teoría de que los “bits” de información contienen cantidades muy pequeñas de masa física, estima que dentro de más de 200 años, en el año 2245 el contenido digital será igual a la mitad de la masa de la Tierra.

De acuerdo con la fuente, este estudio publicado el día de hoy bajo el título “La catástrofe de la información”, señala que los humanos podríamos acumular una cantidad de contenido digital que alcance un equivalente a la mitad de la masa terrestre.

Un contenido digital que crece de forma desproporcionada

En el 2019, el Dr. Melvin M. Vopson, presentó un estudio llamado “equivalencia masa-energía-información”, donde sugirió que los “bits” de información tienen una masa cuantificable, algo respaldado por la teoría de la relatividad general de Einstein.

Un estudio que sirvió como precedente, y que muestra el objetivo inicial de este estudio que era obtener un estimado de la cantidad de contenido digital que se produciría en el mundo y la energía necesaria para su almacenamiento en un futuro en términos de bits.

Ahora, Vopson señala que con el pasar de los años y los avances tecnológicos, los seres humanos hemos ido aumentando el contenido digital que manejamos, algo que ha incrementado aún más con la llegada del COVID-19, pues esta pandemia ha impulsado un incremento en la cantidad de contenido que se genera diariamente por los humanos.

Un predicción que invita a generar nuevos sistemas de almacenamiento

Hasta ahora, sabemos que la densidad de almacenamiento de datos magnéticos ha duplicado su volumen cada año –durante los últimos 50 años–, lo que implica que este número podría ir en aumento en las próximas décadas, mucho más de lo que se esperaba.

Finalmente, estudio señala que la información podría ser catalogada como un “quinto estado físico dominante de la materia” como líquido, sólido, gas y plasma”, ya que en el futuro próximo “se producirá tanto contenido digital, que el número de bits producidos sería equivalente a todos los átomos de la Tierra”.

Algo que resulta un poco alarmante, por lo que el autor señala la necesidad de desarrollar tecnologías para el almacenamiento de datos que no sean físicos, sino optar por sistemas de almacenamiento, como: fotones, vacío, holográficos, entre otros.