La angina de pecho, también conocida como angina estable, es una dolor o malestar en el pecho que ocurre como consecuencia del flujo inadecuado de sangre hacia el corazón. La raíz de ello es una enfermedad de las arterias coronarias, aunque existe cierta evidencia de que la angina también puede ocurrir por estrés mental. Sin embargo, no están claro los mecanismos que subyacen esta causa.

En vista de ello, un equipo de investigadores decidió indagar para comprender cómo es que los factores psicológicos pueden derivar en la enfermedad. En un nuevo estudio publicado en la revista Circulation: Cardiovascular Imaging, informan que la actividad inducida por el estrés en el lóbulo frontal inferior del cerebro parece tener una correlación directa con la angina en personas con enfermedad de las arterias coronarias.

La actividad del lóbulo frontal del cerebro

Los investigadores reunieron a un total de 148 personas con enfermedad de las arterias coronarias que habían participado en un estudio realizado entre 2011 y 2014. 69 por ciento eran hombres y 31 por ciento mujeres, y la edad promedio de 62 años.

El estudio se centró en la actividad en el lóbulo frontal inferior del cerebro, un área que interviene en la regulación de las emociones y el estrés psicológico, y que parece agravar la angina entre los pacientes de riesgo.

Por ello, los participantes se sometieron a tres pruebas mentalmente desafiantes en un entorno clínico durante dos semanas: una prueba de estrés mental con imágenes cerebrales; una prueba de esfuerzo mental con imágenes cardíacas; y una prueba de esfuerzo químico o de ejercicio con imágenes del corazón.

Mientras se realizaban las pruebas, los investigadores monitorearon a los participantes con la toma de imágenes cardíacas y cerebrales en busca de dolor en el pecho. También aplicaron cuestionarios dolor torácico y eventos cardiovasculares después de dos años.

Tras considerar factores que podrían afectar la gravedad de la angina, los investigadores observaron que la relación más fuerte con la angina autoinformada por los participantes fue la de la actividad cerebral en el lóbulo frontal inferior. Este efecto persistió incluso tras el seguimiento de dos años.

Estrés mental y dolor torácico

Entre los hallazgos, destacan que los participantes que informaron tener síntomas de angina mensual, semanal o diariamente, tenían también una mayor actividad del lóbulo frontal inferior como respuesta al estrés mental.

Los que informaron angina durante la prueba de esfuerzo mental con imágenes cardíacas también motraron una mayor activación del lóbulo frontal inferior en comparación con las personas que no presentaron dicho dolor durante dicha prueba.

Incluso dos años después de la evaluación, se observó una asociación significativa entre la activación del lóbulo frontal inferior durante el estrés y el cambio en la frecuencia de la angina. De ahí que los investigadores concluyan que los cambios en la actividad cerebral debido al estrés podrían servir como un factor predictivo de empeoramiento de la angina en el futuro.

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El estudio sugiere que los factores psicológicos pueden servir como predictivo para la angina del pecho.

“Los tres factores principales que explicaron la frecuencia de la angina estaban todos relacionados con el estrés, incluida la activación cerebral, los síntomas depresivos y los síntomas de trastorno de estrés postraumático”, dijo el investigador principal Amit J. Shah, MD, MSCR, profesor asistente de epidemiología en la Escuela de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory en Atlanta.

“Esto es sorprendente porque cuando manejamos la angina en entornos clínicos, normalmente no consideramos el estrés como un factor subyacente, sino que nos enfocamos sobre el flujo sanguíneo en el corazón”.

Este trabajo tuvo ciertas limitaciones, como el hecho de que el estrés fue inducido en un entorno clínico y no necesariamente imite el estrés de la vida cotidiana de las personas. Esto podría llevar a subestimar sus efectos sobre la enfermedad. Sin embargo, arroja evidencia de cuán importante es incorporar la medición del estrés y otros factores psicológicos para evaluar y tratar la angina del pecho.

Referencia:

Association Between Mental Stress-Induced Inferior Frontal Cortex Activation and Angina in Coronary Artery Disease. https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIRCIMAGING.120.010710