A nivel global, la pandemia del coronavirus continúa causando morbilidad y mortalidad considerables. Si bien se ha prestado mucha atención al volumen de muertes causadas por COVID-19, ahora que llevamos seis meses en esta pandemia global, los investigadores están comenzando a ver signos de problemas de salud crónicos en pacientes recuperados.

Los resultados de un reciente estudio sugieren que el coronavirus puede dañar directamente los músculos cardiovasculares con una inflamación continua detectable meses después de la recuperación, incluso en pacientes que originalmente padecían una forma leve de la enfermedad.

Anomalías cardiovasculares

En marzo, rápidamente se hizo evidente que los pacientes con enfermedad cardiovascular subyacente tenían más probabilidades de sufrir un desenlace fatal a causa del COVID-19. Sin embargo, no estaba claro si el virus estaba dañando directamente las células del miocardio o si había un daño cardiovascular a largo plazo después de la recuperación.

Para tener una mejor comprensión de estas interrogantes, un equipo de investigadores examinó a 100 pacientes, con una edad promedio de 49 años, utilizando marcadores serológicos de lesión cardíaca e imágenes de resonancia magnética, unos 70 días después de haber recibido el diagnóstico positivo por infección coronavírica.

Los resultados del estudio destacan el potencial de complicaciones cardíacas a largo plazo en pacientes con COVID-19 recuperados.

Estos análisis revelaron anomalías cardiovasculares en el 78 por ciento de los pacientes recuperados. Los investigadores detectaron signos de inflamación del miocardio en el 60 por ciento de los sujetos. Estos resultados anormales se compararon con un grupo de control sano de la misma edad, e independientemente de cualquier enfermedad cardiovascular diagnosticada antes de que los pacientes presentaran COVID-19.

Independientemente de la gravedad

En particular, solo el 33 por ciento de la cohorte estudiada requirió hospitalización durante el curso de su infección por COVID-19. Esto sugiere que el daño cardiovascular parece resultar independientemente de la gravedad de la enfermedad aguda o de la presencia de cualquier condición preexistente.

A seis meses en esta pandemia global, los investigadores están comenzando a ver signos de problemas de salud crónicos en pacientes recuperados.

Los autores del estudio señalan que es posible que estos hallazgos anormales estuvieran presentes antes de la infección por COVID-19, sin embargo, también es probable que la infección viral amplificara cualquier daño cardiovascular preexistente. Tampoco está claro si estos efectos cardiovasculares posteriores al COVID-19 son permanentes o tienen consecuencias para la salud a largo plazo.

En referencia a los resultados del estudio, la doctora Valentina O. Puntmann, afiliada al Centro de Imagen Cardiovascular del Hospital Universitario de Frankfurt y coautora de la investigación, comentó:

“Nuestros hallazgos demuestran que los participantes con una relativa escasez de afecciones cardiovasculares preexistentes y con una recuperación mayoritariamente domiciliaria tenían una afectación inflamatoria cardíaca frecuente, que era similar al subgrupo hospitalizado en cuanto a gravedad y extensión”.

Referencia: Outcomes of Cardiovascular Magnetic Resonance Imaging in Patients Recently Recovered From Coronavirus Disease 2019 (COVID-19). JAMA Cardiology, 2020. https://doi.org/10.1001/jamacardio.2020.3557