El síndrome de Guillain-Barré (SGB), también conocido como Polineuropatía desmielinizante inflamatoria aguda o parálisis ascendente de Landry, es un trastorno inflamatorio autoinmune que afecta el normal funcionamiento del sistema nervioso periférico y genera una cascada de síntomas que pueden ser graves.

Este trastorno neurológico ocurre cuando el propio sistema inmunitario del cuerpo ataca y lesiona la capa protectora –mielina– que envuelve los nervios del sistema nervioso periférico, los cuales conectan el cerebro con el resto del cuerpo y transmiten señales a los músculos.

Desencadenante autoinmune

El SGB se caracteriza por la rápida aparición de entumecimiento, debilidad y, con frecuencia, parálisis de las piernas, los brazos, los músculos respiratorios y la cara. Por lo general, se produce una pérdida de los reflejos, como el reflejo de la rodilla.

Aunque la causa de esta afección es desconocida, se ha informado que entre un 60 y 70 por ciento de los casos ocurren poco después de una infección microbiana (viral o bacteriana), algunas tan simples y comunes como la gripe o la intoxicación alimentaria.

El síndrome de Guillain-Barré ocurre cuando el propio sistema inmunitario del cuerpo ataca y lesiona la capa protectora que envuelve los nervios del sistema nervioso periférico.

Algunas teorías sugieren un desencadenante autoinmune en el que el sistema de defensa del paciente –anticuerpos y glóbulos blancos– se activa contra el cuerpo, dañando la mielina, lo que provoca los síntomas.

Sospecha clínica

En el pasado, también en el contexto de un brote de una enfermedad viral, se estableció claramente que el virus Zika puede ser un factor de riesgo para el SGB. Anteriormente, en el año 2009, estudios encontraron que hubo un repunte de los casos de SGB después de la pandemia del H1N1.

En la actualidad se desconoce en gran medida si los pacientes con COVID-19 también tienen un alto riesgo de padecer GBS. Sin embargo, la evidencia acumulada sugiere, al menos, una conexión y hace que sea un aspecto relevante de estudiar ya que se puede esperar que COVID-19 puede conducir al síndrome de Guillain-Barré.

Se ha informado que hasta el 70 por ciento de los casos de Síndrome de Guillain-Barré ocurren poco después de una infección, algunas tan simples y comunes como la gripe.

Considerando que a la fecha (5 de agosto) se han registrado cerca de 19 millones de casos de COVID-19 confirmados, un aumento proporcional de la prevalencia del síndrome de Guillain-Barré, que aunque es raro, puede ser una importante preocupación de salud pública.

En última instancia, el SGB está emergiendo como una enfermedad neurológica relevante en pacientes con COVID-19. Su fisiopatología y sus características clínicas y electrofisiológicas están pendiente por estudiar. En los reportes se señala que el inicio del trastorno neurológico parece ocurrir después de varios días de la presentación de COVID-19.

Los profesionales y los investigadores deben tener en cuenta el SGB al cuidar a los pacientes con COVID-19 y realizar investigaciones adicionales sobre aspectos novedosos de la enfermedad coronavírica, para lo que se requiere realizar estudios que hagan seguimiento sistemático a grandes grupos de pacientes infectados con el coronavirus SARS-CoV-2.

Referencias:

Guillain-Barré syndrome: clinical profile and management. German Medical Science, 2015. https://dx.doi.org/10.3205/000220

Guillain Barre Syndrome. StatPearls, 2019. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK532254/

Guillain–Barré Syndrome Associated with SARS-CoV-2. The New England Journal of Medicine, 2020. https://doi.org/10.1056/NEJMc2009191