La situación de crisis mundial que ha traído la pandemia del coronavirus ha empujado a la ciencia y a la medicina a un vertiginoso camino de avances y descubrimientos. Por ejemplo, con la intención de encontrar una vacuna que nos lleve a poder hacerle frente al COVID-19, esta área de la medicina ha evolucionado a pasos agigantados. Por esto, la cantidad de descubrimientos en esta área se ha magnificado.

En esta oportunidad, la nueva noticia ha llegado a través de una publicación en la revista científica AAAS Science Advances. En esta se habla de una nueva posible plataforma de nanofibras que administrada nasalmente que podría ser el futuro de los sistemas de vacunación.

Plataforma de nanofibras intranasales

La nueva investigación se ha enfocado específicamente en una plataforma que utiliza nanofibras de péptidos autoensamblados. Estos se marcan con antígenos, de forma que puedan ayudar al sistema inmunológico a comenzar a prepararse contra un posible ataque de patógenos externos.

Los científicos de la Universidad de Duke y la de Chicago se han unido con el fin de mostrar el potencial de esta plataforma. Ahora, gracias a su estudio verdaderamente se ha demostrado que este sistema puede llegar a ser no solo más eficiente, sino también menos agresivo con el cuerpo. Es decir que, cuando es suministrada, genera menos efectos secundarios que las vacunas inyectadas.

Efectos secundarios comunes pueden ser evitados

Por lo general, las vacunas actúan con formas completas o incompletas del virus debilitado. Estas introducen estos elementos en el organismo para forzar una respuesta inmune de este y así ayudarlo a “aprender” a luchar contra la enfermedad.

Sin embargo, su forma de actuar en el cuerpo también suele traer reacciones adversas como consecuencia. Por ejemplo, unos de los factores más comunes son el dolor en el cuello, la fiebre y las molestias en el lugar de la infección. Todos estos elementos tienen algo en común: son producidos por la inflamación.

Usualmente, la acción de las vacunas en el organismo, como fuerza una respuesta inmune completa, también causa los naturales procesos inflamación. Unos que, a falta de una verdadera amenaza, dejan de ser útiles para comenzar a causar molestias. Ahora, el sistema de nanofibras de péptidos usa un sistema diferente y, gracias a este, se puede inmunizar el organismo sin desencadenar molestas reacciones inflamatorias.

Cero adyuvantes adicionales

Los adyuvantes adicionales que se encuentran en las vacunas comunes son también, en gran medida, responsables de la reacción inflamatoria. Sin embargo, no se prescinde de ellos ya que también son vitales en el proceso de inmunización.

“Esto hace que sea difícil encontrar el equilibrio entre obtener una respuesta inmune lo suficientemente fuerte y hacer que la vacuna sea lo más segura y libre de efectos secundarios posible”, comentó Joel Collier, profesor asociado de ingeniería biomédica en la Universidad de Duke y coautor principal del estudio.

Ahora, con esta nueva plataforma, las cosas podrían cambiar. Esto debido a que ella no requiere de adyuvantes adicionales y, aun así, es capaz de estimular una respuesta inmune completa, una que incluye la acción de las vitales células T y B.

Para explicar con más detalle la naturaleza del estudio y lo que se ha realizado en este la profesora de cirugía en la Universidad de Medicina de Chicago, Anita Chong, principal coautora, expresa:

“Queríamos entender cómo el cuerpo procesaba este sistema de nanofibras, desde su primera interacción con el sistema inmunológico hasta el punto en que conducía a una respuesta inmunitaria completa.

Para visualizar la captación de las nanofibras, decidimos probar la ruta intranasal, porque nos daría acceso a las células dendríticas en los pulmones y nos permitiría rastrear su movimiento hacia los ganglios linfáticos de drenaje”.

¿Cómo se logra esto?

Para poder estimular a las células T (unas de las principales defensoras de nuestro organismo) se utilizó lo que se conoce como vacuna de subunidad. Allí donde otras vacunas tienen versiones completas o parciales del virus, esta solo contiene una proteína específica.

Dicha proteína se encarga de activar al organismo cuando entra en él y estimular también la producción de glóbulos blancos y la liberación de células T, específicamente. Sin embargo, no lo hace al forzar al cuerpo a actuar ante una infección falsa, sino que lo induce a generar las defensas que se sabe que funcionarán contra el virus, bacteria o parásito, si este hace presencia.

Ventajas de producción y transporte

Otro detalle que su nueva plataforma de nanofibras con una vacuna intranasal de subunidad es que esta se hace mucho más fácil de producir y almacenar. Al prescindir de los adyuvantes ya no se hace necesario mantener a las vacunas refrigeradas.

Por lo que, deja de ser un problema su transporte en áreas de bajos recursos. Ya que aunque estas no cuentan con las herramientas o maquinarias idóneas para la termorregulación, las vacunas se mantendrán en óptimas condiciones. Asimismo, tanto su fabricación, como su transporte y almacenamiento se reducen significativamente en cuanto a costos. Como consecuencia, nos topamos con una versión mucho más asequible de la vacuna.

 “Estas rutas [intranasales y sublinguales] no solo son sin agujas, lo que facilita y hace más cómodo el acceso de las personas, sino que también pueden provocar una respuesta inmunitaria en los pulmones o en los tejidos de las mucosas directamente.

Muchas infecciones ocurren a través de las vías oral y respiratoria, incluido el COVID-19, por lo que ser capaz de desencadenar esa respuesta inmune en el área correcta del cuerpo es muy útil y podría hacer que una vacuna sea más protectora”, concluyen los investigadores.

Referencia:

Adjuvant-free nanofiber vaccine induces in situ lung dendritic cell activation and TH17 responses: DOI: 10.1126/sciadv.aba0995