Pese a que hay cientos de proyectos de vacuna contra el coronavirus en marcha, los médicos y científicos siguen estudiando al patógeno para comprender mejor su comportamiento. Esto no solo permitirá detectar puntos débiles para diseñar estrategias de prevención más efectivas, sino que también ayudará a los médicos a tomar mejores decisiones respecto a sus pacientes enfermos.

Recientemente los investigadores del Yale Liver Center descubrieron que los pacientes con COVID-19 obtuvieron resultados anormales en sus pruebas hepáticas, con niveles más altos de enzimas hepáticas que suelen liberarse cuando el hígado está dañado.

Y según indican en su artículo científico en la revista Hepatology, estos valores se asociaron con peores resultados para estos pacientes, como el ingreso a la unidad de cuidados intensivos, necesidad de ventilación mecánico e incluso la muerte.

Pruebas hepáticas y síntomas graves

Los investigadores del Yale Liver Center hicieron un análisis retrospectivo de 1.827 pacientes diagnosticados con COVID-19 que fueron hospitalizados en el sistema de salud de Yale New Haven entre marzo y abril de este año. Y ya que tenían acceso a los registros de salud de los pacientes, revisaron también sus pruebas de hígado antes de ser diagnosticados con COVID-19.

Encontraron que la incidencia de pruebas hepáticas anormales entre los participantes era mucho mayor que la obtenida en estudios previos. Entre el 41.6 por ciento y el 83.4 por ciento de los pacientes tenían pruebas hepáticas anormales (dependiendo de la prueba específica que se realizara) en esta revisión.

Se tomaron en cuenta cinco tipos de pruebas hepáticas. Entre ellas, la medición de las elevaciones de aspartato aminotransferasa (AST) y alanina transaminasa (ALT), que indican inflamación de las células hepáticas; el aumento de la bilirrubina, que indica disfunción hepática; y mayores niveles de fosfatasa alcalina (ALP), que sugieren inflamación de los conductos biliares.

Independientemente de si los pacientes llegaron al hospital con problemas hepáticos que venían arrastrando, o si los desarrollaron durante su hospitalización por COVID-19, se observó una fuerte asociación entre las pruebas hepáticas anormales y el desarrollo de síntomas graves de dicha infección.

Más pruebas hepáticas en pacientes estadounidenses que pacientes chinos

En cambio, los estudios en China sugerían que esto solo se observaba en aproximadamente el 15 por ciento de los pacientes. Los investigadores no tienen claro cuál es la causa detrás de esta amplia disparidad, pero creen que podría deberse a diferencias de salud entre los estadounidenses y los chinos.

“Podemos especular que los pacientes estadounidenses pueden tener una mayor tasa de otros factores de riesgo como la enfermedad del hígado graso alcohólico o no alcohólico”, dijo el Dr. Joseph Lim, profesor de medicina y director del Programa de Hepatitis Viral de Yale.

A lo largo de la pandemia se confirmó que el coronavirus no solo afectaba al sistema respiratorio, sino a una variedad órganos importantes en los humanos. Entre ellos, el hígado.

También se cree que en lugar de que la enfermedad hepática preexistente pudiera empeorar los síntomas de COVID-19, el órgano podría ser más bien una víctima más de la inflamación exagerada que se ha documentado para dicha enfermedad. Por ahora no está claro, pero hay investigaciones en marcha para determinarlo.

Referencia:

Strong link found between abnormal liver tests and poor COVID-19 outcomes. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2020-08/yu-slf080720.php