El cambio ambiental antropogénico afecta a muchas dimensiones de la salud y el bienestar humano, incluida la incidencia y la aparición de enfermedades zoonóticas y transmitidas por vectores.

Investigaciones anteriores han demostrado que los brotes de enfermedades que se transmiten de animales a humanos, como el síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) y la gripe aviar, han aumentado en las últimas décadas.

Riesgo de enfermedades zoonóticas

Aunque las investigaciones en gran escala sobre los factores ambientales que impulsan las enfermedades se han centrado principalmente en el clima, existe un consenso cada vez mayor en que el cambio de uso de la tierra –la conversión de los hábitats naturales en ecosistemas agrícolas, urbanos o de otro tipo– es un mediador de importancia mundial del riesgo de infección y la aparición de enfermedades en los seres humanos.

El cambio de uso de la tierra impulsa directa e indirectamente la pérdida, rotación y homogeneización de la diversidad biológica, modifica la estructura del paisaje de manera que modula los procesos epidemiológicos y puede aumentar el contacto entre los seres humanos y la fauna silvestre mediante las prácticas agrícolas y la caza, muchas veces para la comercialización ilegal de especies silvestres.

De acuerdo al estudio, mientras algunas especies se extinguen, las que tienden a sobrevivir y prosperar, por ejemplo, las ratas y los murciélagos, son más propensas a albergar patógenos potencialmente peligrosos.

Sin embargo, la complejidad de esos sistemas ha hecho difícil determinar si el uso de la tierra tiene efectos coherentes en los factores ecológicos que sustentan el riesgo de enfermedades zoonóticas, lo que constituye una laguna crítica de conocimiento.

En este sentido, los resultados de en un reciente estudio realizado por investigadores del Colegio Universitario de Londres (UCL) confirmaron una sospecha de larga data: a medida que los humanos disminuyen la biodiversidad al talar bosques y construir más infraestructura, se incrementa el riesgo de pandemias de enfermedades como COVID-19.

Interfaces peligrosas

De acuerdo al estudio, mientras algunas especies se extinguen, las que tienden a sobrevivir y prosperar, por ejemplo, las ratas y los murciélagos, son más propensas a albergar patógenos potencialmente peligrosos que pueden causar saltar a los humanos.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores analizaron de alrededor de 6.800 comunidades ecológicas en 6 continentes, y encontraron que la conversión de lugares silvestres en tierras de cultivo o asentamientos con frecuencia elimina las especies más grandes beneficiando a criaturas más pequeñas y más adaptables que transportan la mayoría de los patógenos que pueden pasar a los humanos.

El estudio mostró el cambio de uso de la tierra es un mediador de importancia mundial del riesgo de infección y la aparición de enfermedades en los seres humanos.

La evaluación evidenció que las poblaciones de animales que albergan enfermedades zoonóticas eran hasta 2,5 veces más grandes en lugares degradados, y que la proporción de especies que portan estos patógenos aumentó hasta en un 70 por ciento en comparación con los ecosistemas no dañados.

Estos datos sugieren que los cambios globales en el modo y la intensidad del uso de la tierra están creando interfaces peligrosas en expansión entre las personas, el ganado y los reservorios de enfermedades zoonóticas. La clave, señalan los autores del estudio, es alinear los esfuerzos gubernamentales, las agencias internacionales de salud pública, salud animal y medio ambiente y promover el desarrollo sostenible.

Al respecto, la investigadora Kate E. Jones, profesora en el Departamento de Genética, Evolución y Medio Ambiente del UCL y coautora del estudio, comentó:

“Como se predice que las tierras agrícolas y urbanas continuarán expandiéndose en las próximas décadas, deberíamos fortalecer la vigilancia de enfermedades y la provisión de atención médica en aquellas áreas que están experimentando una gran cantidad de disturbios en la tierra, ya que es cada vez más probable que tengan animales que puedan albergar patógenos dañinos”.

Referencia: Zoonotic host diversity increases in human-dominated ecosystems. Nature, 2020. https://doi.org/10.1038/s41586-020-2562-8