En el año 1941 en Copenhague se estaría llevando a cabo una reunión increíblemente importante, pero de la que no sabemos prácticamente nada.

Ese día de septiembre, Werner Heisenberg, un luterano alemán reconocido por su trabajo en la la creación de la mecánica cuántica, y Niels Bohr, un danés de ascendencia judía reconocido por su trabajo sobre la estructura de los átomos, se estarían reuniendo para hablar sobre las bombas nucleares, pero incluso hoy en día no sabemos con certeza qué fue lo que pasó.

La verdad es que Heisenberg y Bohr eran dos científicos que estaban unidos más allá de razones netamente laborales. Su trabajo en conjunto hizo que se volvieran amigos, casi familia, pero desde el estallido de la guerra y la separación entre alemanes y judíos hizo que estos se distanciaran por al menos 16 años.

Época importante para la ciencia

Niels Bohr y Albert Einstein

Todo comenzó en el año 1924, cuando Heisenberg aceptó la invitación de Bohr para trabajar juntos en una investigación en Copenhague. En este contexto, a pesar de que había finalizado la Primera Guerra Mundial y estaba por comenzar una segunda, grandes científicos se encontraban realizando hallazgos fascinantes y trabajando arduamente para hacer nuevos descubrimientos.

Es así como Heisenberg y Bohr comenzaron a trabajar en dos nuevos principios que serían fundamentales para la ciencia: el principio de incertidumbre y el principio de complementariedad, respectivamente.

El principio de incertidumbre de Heisenberg afirma que la posición exacta de un electrón dentro de un núcleo atómico en un momento dado no puede conocerse con certeza, sino que solo se calcula estadísticamente dentro de una probabilidad. Por otro lado, el principio de complementariedad de Bohr dicta que el caos del mundo cuántico y el orden del universo basado en la física clásica no son excluyentes sino complementarios entre sí.

Ambas aseveraciones eran completamente nuevas para la ciencia, pues hablaban de probabilidades, no de certezas. Esto generó polémica dentro del gremio científico, al punto que grandes científicos como Einstein se pronunciaron al respecto. De hecho, de esta polémica fue de donde surgió la famosa frase de Einstein “Dios no juega a los dados” y la polémica respuesta de Bohr “Einstein, deja de decirle a Dios qué hacer”.

Al fin y al cabo, ambos principios fueron aceptados en el mundo de la ciencia a pesar de las polémicas, las cuales muy pronto se enfocarían en otros asuntos más delicados.

Separación política

Apareció Adolf Hitler y todo este progreso científico se detuvo de una forma abrupta. El gobernante supremo de Alemania suprimió la investigación científica y el conocimiento para traer a colación física “aria”. Las investigaciones hechas por Heisenberg y Bohr, así como todas las de los físicos teóricos, eran vinculadas al judaísmo, pues era aquella a la que podían acceder los miembros de esta comunidad, por lo que esta área se vio severamente afectada.

Pronto, los nazis le prohibieron a los judíos trabajar para el Estado Alemán, generando un gran éxodo de la comunidad científica, y dentro de los tantos que tuvieron que abandonar el país, se encontraba Niels Bohr.

Por otra parte, Heisenberg se negó a abandonar su país. Si bien fue tildado de simpatizante judío, pronto se encargó de dejar claro que era un verdadero nacionalista alemán. De hecho, participó en los ejercicios militares y se aferró a la idea de que podía ayudar a su tierra natal.

Sin embargo, con el estallido de la guerra, los nazis se dieron cuenta de que necesitarían los conocimientos científicos que tanto habían repudiado. Así, muchos científicos judíos tuvieron que colaborar a distancia con científicos del régimen, tal como sucedió en el caso de la judía Lise Meitner con el químico Otto Hahn, quienes lograron llevar a cabo una fisión nuclear.

Esta información llegó a manos de Niels Bohr, quien la llevó a Estados Unidos. Es así como en 1939 se pudo hacer el anuncio de que podía construirse una bomba atómica.

¿Héroe o villano?

Werner Heisenberg y Niels Bohr

En el año 1939 se estableció el primer club de uranio alemán, llamado Uranverein, el cual era un proyecto de energía nuclear para explorar posibles aplicaciones militares. Posteriormente, cuando se crea el segundo club, el principal teórico que componía el equipo era Heisenberg.

En el año 1941, en el momento de la reunión misteriosa, Heisenberg seguía ocupando su cargo en el Uranverein. Acerca de esta, muchas teorías han surgido, tanto del lado de Heisenberg como de Bohr pero ninguna ha sido confirmada.

Del lado de Heisenberg se cuenta que lo que buscaba era convencer a los científicos implicados en los proyectos nucleares para que no continuaran con el desarrollo de la bomba atómica. Se dice que su visita a Bohr era para avisarle que los alemanes sabían acerca de la posibilidad de la fisión nuclear, y lo que pretendía era intervenir para neutralizar los esfuerzos por desarrollar la bomba, tratando de convencer a Bohr para que hiciera lo mismo.

Sin embargo, Bohr tiene otra historia y esta dista muchísimo de la versión de Heiseberg.

En el año 2002, la familia de Bohr publicó por primera vez una serie de cartas que el científico le había escrito a Heisenberg pero no le había enviado. En estas, Bohr contaba que en realidad, Heisenberg lo había visitado para jactarse de que los nazis sabían sobre la fusión nuclear, diciendo que Alemania ganaría la guerra y quería convencerlo de unirse a los esfuerzos nazis. De hecho, incluso dijo que estaba tratando de sonsacarle información acerca de los avances de los Aliados.

Entonces, ¿qué pasó realmente? ¿Cuál de las dos partes tiene la razón? O aún peor, ¿será que Heisenberg trató de hablar en clave con Bohr y este no lo entendió? La verdad es que, aunque hagamos cientos de teorías, nunca lograremos descubrir la verdad, por lo que el misterio de Heisenberg se mantendrá como uno de los más grandes de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-52374330