La vacuna Bacille Calmette-Guérin (BCG), diseñada originalmente para prevenir la tuberculosis, ha demostrado ser más versátil de lo que se pensaba. Su administración puede proteger a los humanos de un amplio espectro de enfermedades infecciosas, ya que funciona como un estímulo hacia el sistema inmune innato, que genera una respuesta general y duradera.

En medio de la peor pandemia del siglo, los científicos se han preguntado si este efecto podría incluir también protección contra COVID-19. El mes pasado, un estudio arrojó cierta evidencia que apoya esta idea, sugiriendo que esta vacuna en particular podría limitar la gravedad de los síntomas.

Ahora una nueva investigación publicada en la revista Cell Reports Medicine proporciona más información al respecto. Tras comparar personas que recibieron la vauna BCG cinco años atrás con los que no, descubrieron que esta es segura y que parece limitar los síntonas de COVID-19.

Vacunados con BCG versus no vacunados

Los investigadores del centro médico de la universidad de Radboud, el profesor de Medicina Interna Experimental Mihai Netea y su equipo se interesaron por estudiar a fondo estos efectos denominados “inmunidad entrenada”.

Iniciaron un proyecto llamado 300BCF en el que un grupo de voluntarios sanos recibió la vacuna BCG entre abril de 2017 y junio de 2018. Luego los compararon con un grupo de voluntarios sanos que no la recibieron a fin de identificar diferencias en la respuesta inmune.

Pero como llegó la inesperada pandemia de COVID-19 y había curiosidad por saber si la BCG podría proteger a las personas de esta enfermedad también, los investigadores contactaron a los mismos sujetos que la recibieron en el pasado y los interrogaron.

Menos enfermedad, síntomas menos graves

Los grupos que recibieron la vacuna no tuvieron más síntomas, no se enfermaron con frecuencia o no se enfermaron gravemente durante la primera ola de la pandemia de COVID-19 en los Países Bajos. De hecho, se observó que entre el grupo vacunado con BCG hubo menos número de personas enfermas en el período de marzo a mayo de 2020, y también una menor incidencia de fatiga extrema entre los individuos vacunados.

El equipo esperaba obtener estos resultados ya que la versatilidad de esta vacuna en particular ya se había documentado, pero destaca que estos deben seguir observándose con cuidado. Y es qe el estudio tiene limitaciones que impiden establecer relaciones más contundentes respecto al papel de la BCG en la pandemia.

“Es muy importante confirmar que alguien que ha sido vacunado con BCG no experimenta ningún aumento de síntomas durante el COVID- 19″, dice el profesor Mihai Netea de Radboudumc. “Aunque vemos menos enfermedad en las personas que han recibido la vacuna BCG, solo los estudios prospectivos de vacunación BCG en curso pueden determinar si esta vacuna puede ayudar contra COVID-19”.

De modo que, aunque los resultados obtenidos hasta ahora sugieren que la BCG puede proteger a las personas de síntomas graves, e incluso del contagio del coronavirus, aún es pronto para darlo por hecho. Ahora mismo se están realizando varios ensayos clínicos aleatorizados para obtener respuestas más convincentes.

Referencia:

Safety and COVID-19 symptoms in individuals recently vaccinated with BCG: a retrospective cohort study. https://www.cell.com/cell-reports-medicine/fulltext/S2666-3791(20)30093-8