La violencia de pareja íntima abarca una variedad de daños físicos, sexuales o psicológicos, o comportamiento de acecho por parte de una pareja actual o anterior, representando una carga importante para la salud pública que afecta tanto a hombres como a mujeres.

Los resultados asociados con la violencia de pareja íntima incluyen una amplia gama de problemas sociales, físicos y mentales como la disolución de la familia, resultados adversos del embarazo, problemas de salud mental, incluyendo depresión, trastorno de estrés postraumático y ansiedad, así como encarcelamiento y muerte.

Estableciendo diferencias

Las estimaciones de las encuestas de victimización indican que la incidencia de la violencia de pareja íntima en zonas rurales es similar o menor que la incidencia para las áreas urbanas, pero los resultados de un reciente estudio realizado por una criminóloga de la Universidad de Washington discrepan de esta observación.

Los resultados del estudio revelaron que, a pesar de la percepción generalizada de que en las grandes ciudades hay más violencia, las mujeres que viven en pueblos pequeños son las que corren mayor riesgo de sufrir violencia por parte de sus cónyuges o parejas, tanto actuales como pasados.

Los resultados asociados con la violencia de pareja íntima incluyen una amplia gama de problemas sociales, físicos y mentales.

Para llegar a sus conclusiones la investigadora analizó las respuestas de más de 578.471 mujeres de la Encuesta Nacional de Victimización del Delito en el periodo 1994 a 2015, para considerar el riesgo de violencia de género y establecer diferencias entre los asentamientos no metropolitanos en áreas rurales dispersas o pequeñas ciudades.

Este análisis reveló que las mujeres de pueblos pequeños tenían un 27 por ciento más de probabilidades de ser víctimas de violencia de pareja que las mujeres del centro de las grandes ciudades, y un 42 por ciento más de probabilidades que las mujeres de los suburbios.

Factores en juego

El estudio analizó los datos por densidad de población para delinear las áreas urbanas, suburbanas, de pueblos pequeños y rurales. Los pueblos pequeños se definieron como porciones urbanizadas de condados no metropolitanos con poblaciones de hasta 50.000 habitantes, diferentes de las áreas suburbanas que existen justo fuera de las grandes ciudades.

El estudio encontró que las mujeres que viven en pueblos pequeños corren mayor riesgo de sufrir violencia por parte de sus cónyuges o parejas, tanto actuales como pasados.

Si bien los datos del estudio no pueden revelar las razones de este flagelo, el hallazgo sobre la alta tasa de violencia de la pareja íntima en los pueblos pequeños indica que puede haber un conjunto diferente de factores en juego.

Al respecto, la investigadora Kathryn O. DuBois, profesora en el Departamento de Justicia Penal y Criminología y autora del estudio, apuntó:

“Los pueblos pequeños tienen poblaciones lo suficientemente grandes como para tener los difíciles problemas de una gran ciudad, mientras que al mismo tiempo son algunas de las zonas más afectadas económicamente, por lo que no tienen servicios especializados ni los medios policiales necesarios para hacer frente a la violencia familiar”.

Referencia: Rural Isolation, Small Towns, and the Risk of Intimate Partner Violence. Journal of Interpersonal Violence, 2020. https://doi.org/10.1177/0886260520943721