Cada vez que hay un evento importante, ya sea una boda, una graduación o fin de año, lo normal es que no falte la botella de champaña en algún punto de la fiesta. Pero, ¿de dónde viene esta tradición?

Para entenderlo, debemos remontarnos hasta su creación. Esta elegante bebida fue elaborada por un monje Benedictino llamado Dom Pierre Pérignon, quien, en realidad, quería elaborar vino blanco a partir de uvas tintas.

El monje, en sus tantos inventos, logró el objetivo planteado, pero habían unas curiosas burbujas que estaban presentes en la bebida. Logró resolver este detalle, pero la verdad es que los otros monjes y frailes que habían probado este vino confesaron que lo preferían con las burbujas. Así, Pérignon continuó elaborándolo de esta forma y poco a poco su invento se volvió famoso.

Sin embargo, lograr que la bebida burbujeara correctamente fue un proceso que tomó casi un siglo. Esto debido a que había que calcular la cantidad exacta de azúcar para que la botella no explotara, según explica Ronald S. Jackson en “Wine Science”. Cuando la bebida se popularizó, su versión dulce se volvió codiciada en países como Francia, mientras que en Inglaterra elaboraron su propia champaña seca, la cual dio la vuelta al mundo.

A finales de la década de 1700, esta bebida comenzó a ser utilizada para celebrar eventos debido a que era costosa. En la época, en Europa era usual utilizar bebidas caras en las celebraciones importantes porque simbolizaba estatus.

Según el profesor asociado de historia en la Universidad de Texas en San Antonio y autor del libro ‘When Champagne Became French’ (2003), Kolleen M. Guy, este vino burbujeante comenzó a ser asociado con el lujo, las fiestas reales y la aristocracia europea. El experto aseguró: “A la realeza le encantó la novedad de la línea brillante. Se decía que tenía efectos positivos en la belleza de las mujeres y el ingenio del hombre”.

Hoy en día, la champaña está presente en eventos importantes, aún cuando la bebida no vaya a ser consumida. Algunos ejemplos de esto es cuando la botella se rompe antes de que un barco parta a un viaje, o en el caso de las bodas rusas, en donde la botella se arroja al suelo.

Según Guy: “En una sociedad secular, queremos marcar tanto la alegría como la santidad de la ocasión. El champán lo hace simbólicamente, pero también visualmente, ya que desborda en abundancia y alegría”.

Además de esto, agregó: “Muchos atletas y conductores de autos de carrera les han echado champán pero no lo beben. Yo diría que el champán es importante simbólicamente”.