Los demonios de Tasmania son conocidos en la cultura popular por su ferocidad al alimentarse y molestos chillidos, pero la ciencia ha revelado una triste razón por la que quizás muchos se preocupen más por ellos. Un tumor maligno, capaz de transmitirse entre ellos, los ha llevado al borde de la extinción.

Este tipo de cáncer se propaga entre los animales cuando se muerden entre sí en pleno albedrío de sus comportamientos sociales habituales. Tal ha sido su propagación, que desde mediados de la década de 1990, se ha observado una reducción significativa de las poblaciones de demonios de Tasmania al punto de que solo se encuentran en el estado insular de Tasmania, en la costa sureste de Australia.

Sin embargo, un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Washington y el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle ha identificado un nuevo enfoque de tratamiento que podría aumentar la supervivencia de estos animales. Lo curioso es que, según indican en su artículo en la revista Genetics, este tambén podría funcionar para los cánceres que afectan a los humanos.

Regresión tumoral espontánea

Las poblaciones de demonios de Tasmania se han visto diezmadas por la transmisión de un tumor.

La regresión tumoral espontánea es un fenómeno poco frecuente en el que los tumores empiezan a desaparecer por sí solos. Se ha observado en una pequeña proporción de pacientes humanos, pero también en demonios de Tasmania, en los que en más de 10,000 casos, se han detectado menos de 20 casos de regresión tumoral natural.

Los investigadores examinaron los genomas de casos de enfermedad tumoral facial en el demonio de Tasmania que experimentaron la regresión espontánea a fin de comprender mejor el proceso.

Entonces identificaron una mutación genética que conduce a la reducción del crecimiento de los tumores cancerígenos. Pero se sorprendieron al descubrir que esta no cambia la función del gen en cuestión, sino que activa a otro gen que ralentiza el crecimiento celular en el tumor.

“Este gen está implicado en los cánceres de próstata y colon humanos”, dijo Andrew Storfer, profesor de ciencias biológicas en la Universidad Estatal de Washington.

Una opción de tratamiento para los humanos

Las terapias actuales contra el cáncer en humanos consisten en aniquilar el tumor en su totalidad, pero los fármacos y procedimientos necesarios para ello son tóxicos y debilitantes. Esto representa un dificultad que limita las posibilidades de recuperación en ciertos casos, por lo que la ciencia sigue trabajando arduamente en perfeccionar o idear nuevas alternativas eficaces y seguras.

Partiendo de estos resultados, David Hockenbery, biólogo del cáncer de Fred Hutch involucrado en el estudio, considera que estos hallazgos pueden suponer el punto de partida para nuevas terapias. “Si hubiera formas de engañar a los tumores para que retrocedieran sin tener que administrar medicamentos citotóxicos o cirugías deformantes, sería un gran avance”, dijo.

“Si bien los hallazgos son la promesa más inmediata de ayudar a salvar a los pocos demonios de Tasmania que quedan en el mundo, estos resultados también podrían traducirse algún día a la salud humana”, añadió Storfer.

Cabe destacar que esto se observó solo a nivel de laboratorio, y es necesario indagar aún más para determinar si los resultados se pueden replicar en humanos. Mientras tanto, el laboratorio de Storfer colabora en la mejora de los esfuerzos de conservación de los demonios de Tasmania.

Referencia:

Spontaneous Tumor Regression in Tasmanian Devils Associated with RASL11A Activation. https://www.genetics.org/content/215/4/1143