La enfermedad del hígado graso no alcohólico (esteatohepatitis), también conocida como enfermedad metabólica del hígado graso, es una de las afecciones hepática más comunes en los países occidentales.

Diversos estudios la han asociado con un amplio espectro de trastornos como enfermedades metabólicas, como la obesidad o la diabetes mellitus tipo 2, además del envejecimiento, que hace que los lípidos se acumulen en el hígado.

La enfermedad progresa de manera lenta y silenciosa. La Dra. Patricia Aspichueta, de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), explica que algunos pacientes se quedan en la primera fase de acumulación de grasa conocida como hepatoesteatosis. En cambio, otros pacientes puede tomar hasta 20 años progresar desde la hepatoesteatosis hasta la aparición de esteatohepatitis con o sin fibrosis.

Sin embargo, destaca que hay pacientes en los que afección puede progresar más rápidamente por el estímulo del envejecimiento. En vista de ello, ha surgido la necesidad de determinar los mecanismos particulares que hacen al hígado más o menos susceptibles a esta enfermedad para dar con alguna forma de tratarla o retrasarla.

Aspichueta es líder de un grupo de investigación sobre lípidos e hígado que trabaja en el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU que ha abordado esta tarea.

Osteopontina, una proteína vinculada al envejecimiento celular

La investigadora ha puesto su atención en la osteopontina, una de las proteínas relacionadas con el envejecimiento celular y que se encuentra en muchos tejidos corporales. Estudios previos han demostrado que esta sustancia modula el metabolismo del hígado, e incluso se ha relacionado con enfermedades graves como el cáncer y la cirrosis hepática.

Pero a pesar de la connotación negativa que ha tenido hasta el momento, un trabajo realizado por la investigadora Beatriz Gómez-Santos sugirió que la osteopontina tiene un efecto protector en estos casos particulares.

“Contrariamente a lo esperado, la osteopontina es protectora, en otras palabras, es necesaria para prevenir la aparición temprana de esta enfermedad durante el envejecimiento”, afirmó Gómez-Santos.

Su estudio mostró que al inhibir la osteopontina, por ejemplo, para prevenir la fibrosis hepática, lo que ocurre en realidad es que la grasa empieza a acumularse temprano y la enfermedad se desarrolla antes de lo esperado.

Dadas las dificultades inherentes al estudio de enfermedades metabólicas, los investigadores consideran este hallazgo como “esencial” ya que ha permitido comprender mejor el proceso de envejecimiento.

Ahora Gómez-Santos está examinando la susceptibilidad hepática entre hombres y mujeres. El fin de identificar los metabólicos relacionados con el desarrollo y la progresión de la enfermedad de hígado graso no alcohólico ya que se ha observado que la incidencia es mayor en hombres que en mujeres. Sin embargo, el objetivo en última instancia, es identificar las claves para alcanzar un envejecimiento saludable.

Referencia:

Liver osteopontin is required to prevent the progression of age‐related nonalcoholic fatty liver disease. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/acel.13183