Muchas personas consumen cannabis por motivos recreativos, mientras que otras lo hacen para disfrutar de sus propiedades terapéuticas. Por ejemplo, esta droga puede ser útil para tratar afecciones como la espasticidad asociada con la esclerosis múltiple, una enfermedad crónica caracterizada por el dolor.

Pero que ayude con este síntoma no la convierte en una droga segura. De hecho, estudios observacionales han relacionado los productos químicos en el cannabis con mayor riesgo de ataques cardíacos, insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular.

A pesar de ello, la American Heart Association (AHA) alega que aún no se han comprendido los mecanismos detrás de esta relación, principalmente por falta de investigación adecuada sobre el tema.

En una declaración científica publicada recientemente en su revista Circulation, la AHA sostiene que no hay evidencia bien documentada de que el consumo de cannabis pueda prevenir o tratar enfermedades cardiovasculares. Al contrario, los estudios preliminares han encontrado que su consumo podría afectar negativamente el corazón y los vasos sanguíneos.

Efectos nocivos del cannabis sobre la salud cadiovascular

La AHA cita un estudio reciente que sugiere que 6 por ciento de los pacientes menores de 50 años que han sufrido un ataque cardíaco ha consumido cannabis. Asimismo, otro estudio encontró que consumidores de cannabis de entre 18 y 44 años tenían un riesgo significativamente mayor de sufrir un derrame cerebral comparados con los que no lo consumen.

“Desafortunadamente, la mayoría de los datos disponibles son estudios a corto plazo, observacionales y retrospectivos, que identifican tendencias pero no prueban causa y efecto”, dijo Robert L. Page II, presidente del grupo de redacción de la declaración.

Los efectos del cannabis sobre el corazón podrían ser inmediatos, como lo sugieren los estudios en los que se observó que el ritmo cardíaco puede presentar anomalías tran solo una hora después de fumar el cannabis. Entre ellas, taquicardia, contracciones ventriculares prematuras, fibrilación auricular y arritmias ventriculares, todas relacionadas con el tetrahidrocannabinol (THC) presente en la planta.

El compuesto también parece estimular el sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de “lucha” o “huida”, aumentando la frecuencia cardíaca y la demanda de oxígeno de parte del corazón, así como la presión arterial estando acostado y disfunciones en las paredes de las arterias.

Fumar cannabis se ha asociado con cardiomiopatía (disfunción del músculo cardíaco), angina (dolor en el pecho), ataques cardíacos, trastornos del ritmo cardíaco, muerte cardíaca súbita y otras afecciones cardiovasculares graves, independientemente del contenido de THC.

Además, la AHA ha observado que en los estados donde se ha legalizado el cannabis, hubo un aumento de hospitalizaciones y visitas al departamento de emergencias por ataques cardíacos.

Pero ocurre lo contrario con el cannabidiol (CBD), que a pesar de no producir una intoxicación tan alta, parece afectar el sistema cardiovascular reduciendo las medidas citadas. Los estudios han encontrado asociaciones entre el cannabinoide y una frecuencia cardíaca reducida, presión arterial más baja, aumento de la vasodilatación, y una reducción de la inflamación.

Algunos estudios han reportado que el cannabis desencadenó un ataque cardíaco en personas con enfermedades cardíacas subyacentes. La droga también aumenta los requerimientos de oxígeno del corazón y al mismo tiempo disminuye el suministro, lo que podría causar angina.

Es necesario modificar la regulación para investigar el impacto del cannabis

Todo esto debería ser tomado en cuenta tanto por los médicos como por las personas que han sido diagnosticadas con enfermedades del corazón. El problema es que pese a que la evidencia es sugerente, ningún estudio ha establecido una relación causal entre el cannabis y estas afecciones.

La falta de investigación profunda se debe en parte a que la Agencia de Control de Drogas de EE.UU. la ubica en el Anexo I de la Ley de Sustancias Controladas, donde se agrupan las sustancias controladas que no tienen un uso médico aceptado, un alto potencial de abuso y un perfil de seguridad inaceptable.

“Necesitamos urgentemente estudios prospectivos a corto y largo plazo cuidadosamente diseñados sobre el uso de cannabis y la seguridad cardiovascular a medida que esté cada vez más disponible y se use más”, dijo Page.

Por ello, la AHA sugiere a la agencia eliminar el cannabis del Anexo I para quelos científicos puedan estudiar sus efectos sobre la salud humana con mayor detalle dado el aumento significativo de su consumo en la última década.

Referencias:

Medical Marijuana, Recreational Cannabis, and Cardiovascular Health: A Scientific Statement From the American Heart Association. https://www.ahajournals.org/doi/10.1161/CIR.0000000000000883

Cannabis use shows substantial risks, no benefits for cardiovascular health; more research is critical. https://newsroom.heart.org/news/cannabis-use-shows-substantial-risks-no-benefits-for-cardiovascular-health-more-research-is-critical