Las investigaciones sobre el cáncer se han llevado a cabo por años y poco a poco se han podido desarrollar mejores métodos tanto para detectarlo como para tratarlo. Como consecuencia, en la gran mayoría de sus variantes las posibilidades de supervivencia han aumentado con el tiempo.

No obstante, esto no implica que hayamos llegado al final del camino. De hecho, aún es mucho lo que nos queda por recorrer a la hora de intentar entender cómo manejar esta enfermedad y cuáles son los mejores medios para tratarla.

En la eterna búsqueda por comprender un poco mejor sus procesos, llega el estudio conjunto realizado por científicos del Centro Integral del Cáncer de la Universidad Estatal de Ohio, del Arthur G. James Cancer Hospital y del Instituto de Investigación Richard J. Solove.

Dentro de este, los investigadores han ubicado una nueva forma de clasificar los diferentes estados de gravedad de la leucemia mieloide aguda (AML, por sus siglas en inglés). Gracias a esto, podrían hacerse mejoras en el desarrollo de tratamientos para cada caso particular. Un detalle que, a su vez, se traduciría en un aumento en las posibilidades de supervivencia de los pacientes.

AML – Leucemia mieloide aguda

Esta se trata de un tipo de cáncer hematológico y de la médula ósea que se puede extender con rapidez por el organismo. Su presencia indica una alteración en la producción normal tanto de glóbulos rojos como blancos, así como de las plaquetas. Asimismo, implica una alta presencia en la sangre de glóbulos blancos inmaduros.

Esta enfermedad neoplásica se suele asociar entonces con síntomas como la fatiga, las infecciones recurrentes y la aparición fácil y constante de magulladuras en la piel. Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer, de los 19.900 estadounidenses que se han visto afectados por esta enfermedad al menos 11.200 ya han fallecido.

Refinando el sistema de clasificación

Crédito: Kateryna Kon / Shutterstock.

En la actualidad, elementos como el European LeukemiaNet (ELN) ofrecen una serie de recomendaciones o directrices a través de las cuales clasificar los diversos casos de AML y otros tipos de leucemia. De este modo, se pude saber con rapidez cuál es su nivel de gravedad y el tipo de tratamiento que se le debería dar.

Para la investigación, que se publicó en la revista Leukemia, los científicos se guiaron por las directrices dadas por el ELN en el 2017. En luego, compararon estas son su propio sistema de clasificaciones nacido de una mirada retrospectiva a los casos de 863 pacientes que tenían esta condición. En esta muestra, se presentó a la población menor de 60 con AML y cuya edad media fue de 45.

Los datos encontrados en este estudio retrospectivo revelaron que el 9% de los pacientes con riesgo “favorable” y el 53% de los pacientes con riesgo “intermedio” por el sistema ELN, en realidad deberían haber sido clasificados como de riesgo “adverso” o severo.

Igualmente, hallaron que algunos pacientes (4% con riesgo “favorable” y 9% con riesgo “adverso”) ubicados en los extremos de la clasificación tríadica (favorable-intermedio-adverso) de la ELN deberían haber ingresado a la categoría intermedia.

Según su investigación, solo del 35% al 40% de los pacientes menores de 60 años con AML logran una supervivencia a largo plazo. Ahora, gracias a sus recomendaciones, el sistema de clasificación podría cambiar y, con él, estos porcentajes de supervivencia podrían subir.

Más detalles

Además de estos datos estadísticos, los científicos también fueron capaces de identificar 2.354 mutaciones de la AML en los más de 800 casos estudiados. En promedio, al menos había 3 de estas por cada paciente.

Su investigación también fue capaz de analizar las relaciones de cada mutación y la gravedad del AML, así como las posibilidades de supervivencia del paciente. Así fue como detectaron, por ejemplo, que la mutación DNMT3A tenía una muy baja tasa de supervivencia. Igualmente, esto fue lo que les permitió saber que la mutación FLT3-ITD con alta relación alélica ofrece un riesgo intermedio en lugar de adverso.

Gracias a estos datos, fue posible ver los cambios que deberían realizarse en al ELN para mejorar la exactitud de los diagnósticos y evaluaciones de la enfermedad. De este modo, los doctores tendrán información base mucho más detallada y verás sobre la cual tomar decisiones que ayuden a aumentar las posibilidades de supervivencia a largo plazo de los pacientes, todo a través seleccionar los tratamientos adecuados y más oportunos.

Referencia:

Comparison of clinical and molecular characteristics of patients with acute myeloid leukemia and either TP73 or TP53 mutations: https://doi.org/10.1038/s41375-020-1007-6