Las vitaminas son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del sistema inmunitario y para mantener la salud de los seres humanos. Las podemos obtener mayoritariamente de los alimentos de origen anivel y vegetal y de la luz del sol, como es el caso de la vitamina D. Además, nuestros tiempos de avance nos permiten tomarla en forma de suplementos, sobre todo cuando hay deficiencias.

Ahora bien, es necesario aclarar que no se trata de compuestos milagrosos que nos protegerán contra todo mal. Cada una aporta beneficios particulares al cuerpo, en su mayoría vitales, por lo que es necesario mantener sus niveles adecuados.

Pero muchas personas insisten en creer en mitos que sugieren que las vitaminas pueden ayudarlos a prevenir ciertos trastornos aunque no haya evidencia científica de ello. Y aunque parezca inofensivo, esto puede llevar a comportamientos de consumo excesivo que podrían resultar contraproducentes.

Por fortuna, la ciencia sigue trabajando en el estudio de los aportes que ofrecen cada uno de estos nutrientes. Y un estudio reciente enfocado en la vitamina D reveló que los suplementos de esta no protegen contra la depresión en la edad adulta, mediana o avanzada.

Personas con depresión tenían niveles bajos de vitamina D

La vitamina D también se conoce como la “vitamina del sol”, porque la piel puede producirla de manera natural cuando se expone a la luz solar, como indicamos en una nota especial meses atrás.

Ciertos estudios sugirieron que los niveles bajos de vitamina D en la sangre (25-hidroxi vitamina D) se asocian con un mayor riesgo de depresión en la edad adulta, lo cual ha motivado a muchos a tomarla para protegerse del trastorno. Sin embargo, hasta ahora se han realizado muy pocos ensayos aleatorios a gran escala como para dar por sentado una relación de causalidad entre ambas.

“Una cuestión científica es que realmente se necesita una gran cantidad de participantes en el estudio para saber si un tratamiento está ayudando o no a prevenir el desarrollo de la depresión”, dijo Olivia I. Okereke, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts, autora principal de este estudio.

Es por ello que Okereke unió fuerzas con sus colegas para investigar si este compuesto realmente puede evitar la depresión en la adultez en lo que sería uno de los estudios más grandes de su tipo.

Vitamina D contra placebo

Los investigadores usaron los datos de 18,353 hombres y mujeres de 50 años o más que aún no tenían ningún indicio de depresión clínica. La mitad de ellos recibió suplementos de vitamina D3 (colecalciferol) durante un promedio de cinco años. La otra mita recibió un placebo equivalente durante el mismo tiempo.

Pero los datos no revelaron diferencias importantes entre ambos grupos. El estudio reveló que el riesgo de depresión, o los síntomas depresivos clínicamente relevantes, no eran significativamente diferentes entre las personas que tomaron suplementos activos de vitamina D3 y los que tomaron el placebo. Tampoco observaron diferencias significativas en lo referente a puntuaciones de humor a lo largo del tiempo.

“No hubo un beneficio significativo del suplemento para este propósito. No previno la depresión ni mejoró el estado de ánimo”, dijo Okereke. “Sin embargo, aún no es hora de tirar su vitamina D, al menos no sin el consejo de su médico”.

Sigue siendo un nutriente importante

A pesar de no prevenir la depresión en la edad adulta, la vitamina D sigue siendo un nutriente importante para los humanos.

Y es que aunque no sea útil para prevenir la depresión, la vitamina D sí es esencial para la salud ósea y metabólica, ambos aspectos muy importantes para la supervivencia y la calidad de vida.

De modo que este estudio por fin da respuesta a una pregunta muy antigua, pero no sugiere que debamos preocuparnos menos por mantener este nutriente en niveles adecuados en nuestro organismo. Así que no hay nada malo en tomar un poco de sol de vez en cuando.

Referencia:

Effect of Long-term Vitamin D3 Supplementation vs Placebo on Risk of Depression or Clinically Relevant Depressive Symptoms and on Change in Mood Scores. https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2768978