La pandemia del COVID-19 sigue creciendo y contagiando a nuevos individuos en el mundo. En total, se contabilizan más de 18 millones de casos de coronavirus en este y más de 690 mil muertes por su causa.

Sin embargo, el coronavirus no ha impactado a todos por igual ni al mismo tiempo. Justo ahora, países como Estados Unidos, Brasil y Rusia se encuentran en el tope, como las naciones más afectadas por el COVID-19.

Estados Unidos y Rusia tienen en camino sus propias propuestas de vacunas, mientras Brasil colabora con los estudios de la propuesta de la Universidad Oxford. Asimismo, este último, a falta de una política clara para lidiar con el COVID-19 se ha visto en la necesidad de buscar nuevas alternativas para detectar los casos del virus.

Es acá donde la inteligencia artificial (IA) ha brillado, ofreciendo capacidades que podrían cambiar el complicado panorama médico de Brasil. Uno que presenta más de 2.8 millones de casos confirmados y más de 95 mil muertes por coronavirus.

RadVid-19 – Llenando el vacío

El programa de IA que ha llegado para salvar el día es conocido como RadVid-19. Este se convierte en un aliado ideal en medio de una situación en la que las pruebas de detección del SARS-CoV-2 son tan escasas como lentas.

Gracias al funcionamiento de los algoritmos de RadVid-19, los doctores pueden obtener un diagnostico aproximado altamente útil. En base a este, pueden tomar decisiones rápidas sobre los tratamientos iniciales para los pacientes mientras esperan los resultados oficiales de las pruebas.

El programa creado entre Siemems, de Alemania, y Huawei, de China, ya ha sido implementado en más de 40 hospitales de Brasil. De estos, el 60% corresponde a establecimientos públicos. Este último detalle se ha logrado gracias a la participación y financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo.

¿Cómo funciona este programa de IA?

En un principio, la labor de RadVid-19 es analizar las radiografías de tórax y las tomografías computarizadas en busca de manchas en los pulmones. Aquellos pacientes que las tengan, muy probablemente también estén contagiados con el COVID-19 (o, por lo menos, manifiestan algún tipo de complicación respiratoria que debe ser tratada).

Marcio Sawamura, quien trabaja como subdirector del centro de radiología del Hospital Clínico de la Universidad de Sao Paulo, ha comentado:

“El software identifica esas áreas [con manchas] y estima la probabilidad de un caso de COVID-19″, dice”.

En simultáneo, el software va proyectando las imágenes en una pantalla para que los médicos puedan observar con detenimiento la progresión de las manchas amarillas y blancas que aparecen en los pulmones. Esto ya que, su persistencia allí podría indicar una infección.

Hasta finales de julio el programa había logrado analizar más de 10.700 tomografías y radiografías. Justo ahora, se llevan a cabo investigaciones que buscan determinar la precisión de sus resultados.

No es un reemplazo, pero sí una gran ayuda

Un detalle que debe resaltar ante todo es que el RadVid-19 no se trata de un examen que pueda reemplazar a las pruebas tradicionales aún. Para poder confirmar que un caso es de COVID-19, es necesario que este se someta al test correspondiente.

Pero, mientras los resultados de estos llegan, los doctores pueden contar con RadVid-19 para tomar decisiones en el momento. Por ejemplo, si las manchas son persistentes y muy notorias se podría poner al paciente en observación y proveerlo con tratamientos básicos hasta que el resultado llegue. De esta forma, se podría ralentizar la progresión de la enfermedad –en caso de que la tenga–.