Los fuegos artificiales, en diversas partes del mundo, son sinónimos de fiesta y celebración. En Estados Unidos, el 4 de julio; en México el 15 y 16 de diciembre; en China, el año nuevo Lunar y, en gran parte del mundo, el 31 de diciembre, son solo algunos ejemplos de las épocas que se celebran de la mano con estos elementos pirotécnicos.

Sin embargo, a pesar de lo hermosos que se puedan ver sus juegos de luces en el cielo, la verdad es que los fuegos artificiales presentan un gran peligro, por variadas razones. A continuación, te comentaremos los 5 peligros más notorios del uso de fuegos artificiales.

1.- Quemaduras, lesiones, mutilaciones y demás

Uno de los primeros problemas que no podemos dejar de mencionar cuando hablamos de los peligros de los fuegos artificiales son estas lesiones de la piel ocasionadas por el fuego o el calor extremo.

Cuando se manejan estos elementos en casa, en donde sea legal hacerlo, es necesario tener variadas medidas de precaución. Todo esto porque los fuegos artificiales son, como se sabe, altamente inflamables para poder cumplir con su función. Como resultado, un mal uso o mal encendido de estos puede resultar en una explosión y quemaduras serias para todos los que se encuentren cerca.

Por otra parte, un uso inadecuado de los fuegos artificiales o un ejemplar defectuoso entre estos también puede ocasionar más daños que las quemaduras. Las explosiones de estos “petardos” se pueden dar con tal rapidez y brusquedad que no ofrecen tiempo de reacción.

Para cuando se enciende lo que ha pasado, ya es demasiado tarde. En estos casos, si se estaba demasiado cerca las lesiones cutáneas pueden transformarse en mutilaciones o consecuencias a largo plazo como la ceguera. Por otro lado, a nivel auditivo también estamos en riesgo. Los fuertes estruendos de estos elementos pueden llegar a ser causantes de problemas auditivos pasajeros, que duren días, o permanentes. ¿Vale la pena arriesgarse?

2.- Daños a los animales

Ahora que sabemos que nuestros oídos son sensibles a estos elementos, es momento de pensar entonces la magnitud con la que estos resuenan en los de los animales que, por lo general, tienen un sistema auditivo mucho más desarrollado que el nuestro.

Los animales, tanto domésticos como callejeros y silvestres, pueden terminar muy afectados por los fuegos artificiales. Los perros pueden sufrir ataques de pánico y taquicardia, igual que las aves (un detalle que les puede causar la muerte), los gatos –si no se asustan con el estruendo– podrían hacerse daño al intentar cazar las llamativas luces. Igualmente, los insectos y otras criaturas pequeñas están indefensos ante una explosión que, para su escala, es de gran tamaño.

3.- Enfermedades

Por otra parte, no son solo los animales los que se ven afectados por la liberación de los elementos pirotécnicos en el ambiente. De hecho, las moléculas microscópicas de PM 2,5 que se liberan y permanecen en el aire también nos afectan a nosotros.

Estas son en extremo pequeñas, por lo que se nos hace imposible evitar inhalarlas. Con ellas, entran a nuestro sistema peligrosas enfermedades que causan complicaciones respiratorias. Asimismo, órganos como el corazón y el cerebro también se pueden ver perjudicados a causa de estas partículas.

4.- Daños permanentes al ambiente

Por si fuera poco, las partículas de contaminación que no inhalamos pasan a ser parte de nuestra constante y creciente producción de polución. Con esto, problemas como el efecto invernadero se incrementan y se favorece el desarrollo de situaciones tan peligrosas como el cambio climático.

Es claro que, por la periodicidad con la que los disparamos, los fuegos artificiales no son necesariamente una de las causas más grandes de contaminación del aire. Sin embargo, los aumentos del 60 y 80% de la polución los días en los que se utilizan sí que llegan a ser perjudiciales, al menos en los lapsos de tiempo cercanos a los eventos.

5.- Accidentes a gran escala: Caso de Beirut en el Líbano

Finalmente, otro peligro latente de los fuegos artificiales (en el que casi no se suele pensar, más allá de su ocurrencia en casos particulares) es su volatilidad. Sabemos que un elemento defectuoso puede ser el causante de accidentes en hogares.

Pero, ¿y si el problema se da en su propia fábrica o almacén, lleno de muchos más fuegos artificiales listos para estallar ante la más mínima chispa? Esto es lo que ha ocurrido recientemente en Beirut, en el Líbano. El incendio inició en un almacén de fuegos artificiales cerca del muelle de la zona. Este se hizo tan grande que alcanzó otro depósito en el que el gobierno conservaba explosivos de nitrito de sodio confiscados de ataques terroristas frustrados. Solo era necesaria una llama para hacer al depósito explotar… y hubo muchas.

Según declaraciones oficiales del gobierno, la explosión logró afectar a la mitad de la ciudad. Variados medios han reportado la explosión a través de Twitter y ha sido posible ver la devastación que esta ha dejado a su paso.

Personalidades reconocidas como José Ignacio Madrazo, embajador de México en el Líbano, también han retratado la explosión:

Por ahora, se habla de más de 3 mil heridos y de 60 fallecidos, pero las cifras continúan en actualuzación. Igualmente, los motivos puntuales tras la explosión no se han revelado, pero se habla de un posible accidente. En estos momentos, el gobierno del Líbano se encuentra investigando la situación a fondo para obtener las respuestas que necesita.

De lo que no hay duda, es del grave peligro que representan estas instalaciones en centros poblados y de los graves daños que pueden causar cuando algo sale mal.

Manejo amateur vs manejo profesional

Debido a que estos elementos pueden ser considerados hasta como un “misil de bajo calibre” los fuegos artificiales se encuentran regulados en gran parte del mundo. Esto de forma que solo los profesionales tengan acceso a ellos y puedan utilizarlo responsablemente.

No obstante, naciones como Estados Unidos han comenzado a relajar sus regulaciones en este ámbito, para permitir el manejo amateur de algunos de estos “proyectiles”. Esto ha traído como resultado que la cantidad de heridos por pirotecnia en EE.UU. suba hasta 3.3 por cada 100 mil personas. Un número que había disminuido en los ochentas y ha vuelto a subir desde los dos mil.

Aun así, como podemos ver en el listado, nadie está exento de daño cuando hablamos de pirotecnia. Tal vez sea momento de observar con un ojo un poco más crítico nuestro uso de los fuegos artificiales y todos los peligros que estos acarrean.