La exposición a la adversidad en los primeros años de vida, incluida la exposición al abuso infantil, la agresión sexual, el descuido y la pobreza crónica, está asociada con un riesgo elevado de numerosos problemas de salud mental y física, el abuso de sustancias, el suicidio y las enfermedades cardiovasculares.

Las asociaciones de la exposición a la adversidad en los primeros años de vida con los problemas de salud mental y física son observables desde la infancia y la adolescencia, y persisten hasta la edad adulta. Pruebas recientes de estudios indican que estas experiencias se asocian incluso con un elevado riesgo de mortalidad prematura.

Programar la trayectoria

Un posible mecanismo que vincula las experiencias infantiles negativas con esta amplia gama de problemas de salud física y mental es el envejecimiento biológico acelerado. Específicamente, la exposición a la adversidad en las primeras etapas de la vida puede alterar el ritmo de desarrollo, lo que resulta en un envejecimiento más rápido.

La mayoría de los modelos conceptuales sobre el vínculo entre estas experiencias y el desarrollo acelerado se basan en la Teoría de la Historia de la Vida, que postula que las experiencias en la vida temprana pueden programar la trayectoria de desarrollo de un individuo para responder de la manera más eficaz a las demandas ambientales que probablemente encuentre más adelante en su vida.

Las medidas de envejecimiento evidenciadas en el estudio son predictores muy poderosos de los resultados de salud e incluso de la mortalidad más adelante en la vida.

En línea con esta premisa, los resultados de un reciente estudio sugieren que los niños que sufren traumas por abuso o violencia a temprana edad muestran signos biológicos de envejecimiento más rápido que los niños que nunca han experimentado este tipo de adversidades.

El estudio, que involucró a investigadores de la Universidad de Washington, la Universidad de Stanford y la Universidad de Harvard, examinó tres signos diferentes de envejecimiento biológico: pubertad temprana, envejecimiento celular y cambios en la estructura cerebral, y encontró que la exposición al trauma estaba asociada con los tres.

Signos de envejecimiento

Para llegar a esas conclusiones, el equipo de investigación realizó un metanálisis de 46 estudios que examinaron las asociaciones de las experiencias traumáticas con el tiempo puberal y el envejecimiento celular, específicamente la longitud de los telómeros y edad de metilación del ADN, y revisaron sistemáticamente 19 estudios que examinaron la exposición a la adversidad y los marcadores neurales del desarrollo acelerado.

Los hallazgos podrían explicar, al menos en parte, por qué los niños que experimentaron adversidades a temprana edad son más propensos a sufrir problemas de salud a medida que envejecen.

Este análisis reveló que exposición a la adversidad infantil en general se asoció con el tiempo acelerado de la pubertad y el envejecimiento celular. La revisión sistemática mostró asociaciones entre la exposición a la adversidad infantil y adelgazamiento cortical acelerado, relacionando las negativas experiencias tempranas, específicamente el trauma y la violencia con un adelgazamiento en la corteza prefrontal, una clara señal de envejecimiento.

Para todos los marcadores del envejecimiento, los efectos de la adversidad infantil parecieron aumentar con la magnitud o severidad de la experiencia.

Estos hallazgos sugieren especificidad en los tipos de experiencias ambientales tempranas asociadas con el envejecimiento biológico acelerado y destacan la importancia de evaluar cómo el envejecimiento acelerado contribuye a las disparidades de salud, y si este proceso puede mitigarse mediante una intervención temprana.

Referencia: Biological aging in childhood and adolescence following experiences of threat and deprivation: A systematic review and meta-analysis. Psycological Bulletin, 2020. https://doi.apa.org/doi/10.1037/bul0000270