El zika se trata de una enfermedad que causa fiebre, sarpullido, dolor en las articulaciones, entre otras dolencias y que, como sabemos, se transmite a través de la picadura del mosquito. Desde su aparición se ha vuelto endémica de los climas tropicales.

Un detalle que la hizo resaltar fue la rapidez con la que esta se trasmitió a lo largo de los territorios del trópico. Ahora, las investigaciones de los científicos de la Universidad de Texas en Galveston han descubierto la mutación que debió ser responsable de la rápida dispersión del virus.

La epidemia mundial del 2015-2016

Tal como el coronavirus en este momento viaja libre por el mundo, el virus del zika también lo hizo, solo que en una magnitud menor. En ese momento, gracias a la ayuda de los mosquitos la enfermedad se transmitió rápidamente entre las personas.

Esta, por lo general, no causa síntomas excesivamente graves, a menos que se den casos extremos en los que se manifieste parálisis corporal. De resto, solo las mujeres embarazadas se encuentran en alto riesgo, ya que el zika también puede generar daños congénitos al feto en crecimiento.

A pesar de que la mayoría de sus casos no son graves, la magnitud de estos hizo que el mundo temblara ante la posibilidad de una pandemia. Sobre todo porque el zika en su momento probó ser altamente contagioso. Ahora, podremos saber con exactitud qué lo hizo tan eficiente a la hora de dispersarse.

Una mutación altamente efectiva

Estructura tridimencional del virus del zika. Crédito: La Rama Médica de la Universidad de Texas en Galveston,

Como los virus como el del zika, la chikungunya, el dengue y otros viven saltando entre animales, mosquitos y personas, las posibilidades de que muten son altas. Como consecuencia, en cualquier momento puede surgir una nueva cepa que nuestro organismo no sepa combatir y se de una epidemia.

Esto es lo que ocurrió tal cual con el virus del zika que experimentó una mutación crítica en la proteína V473 de la envoltura de su estructura. Según los estudios de los científicos, específicamente esta mutación mejora la transmisión del virus madre-hijo durante el embarazo. Dicho modelo se comprobó realizando pruebas en ratones. Asimismo, se comprobó que los niveles de mortalidad y enfermedad neurológica fueron mayores en los ratones recién nacidos cuyas madres estuvieron expuestas a la mutación.

Sumado a esto, notaron que el virus es capaz de multiplicarse rápidamente en la sangre, elevando su presencia en el sistema circulatorio. Como consecuencia, el humano o la criatura infectada se vuelve capaz de transmitir la enfermedad al mosquito que lo pique a través de la sangre. Como consecuencia, el ciclo de contagio se mantiene activo mientras los mosquitos puedan entrar en contacto con una persona infectada.

¿Por qué resalta este descubrimiento?

“Los virus de ARN son los patógenos más frecuentemente responsables de brotes y epidemias, incluido el virus del Ébola y el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19”.

Esto según lo comentado por el profesor de Genética Humana en UTMB, Pei-Yong Shi. Allí, hizo referencia a esto para establecer una relación entre el zika (otro virus ARN) y otras patologías más nuevas como el ébola y el SARS-CoV-2.

“Comprender los mecanismos de emergencia y transmisión viral es esencial para detectar y responder a brotes futuros. Aunque el mundo se está centrando actualmente en  el COVID-19, estoy seguro de que el COVID-19 no será el último virus emergente que enfrentamos. La creación de capacidad de salud pública y la tecnología de contramedidas son los únicos medios efectivos para superar estas amenazas”.

Con esto concluye Shi, resaltando la importancia de estos trabajos de investigación para asegurar la consecución de información de la que aprender para desarrollar procesos de aprendizaje que puedan servirle a la humanidad para plantarle una mejor cara a este tipo de situaciones.

Referencia:

A Zika virus envelope mutation preceding the 2015 epidemic enhances virulence and fitness for transmission: https://www.pnas.org/content/early/2020/07/31/2005722117