Malcolm MacDonald, de 45 años, padre de dos hijos, podría considerarse a sí mismo un ciudadano bretón promedio. Sin embargo, el glande que ha crecido en su brazo izquierdo definitivamente lo separa de la multitud.

Hace ya más de 6 años, Malcolm fue víctima de una infección sanguínea que comprometió su perineo y lo malogró hasta llevarlo a ser inutilizable. De hecho, la infección se transformó en sepsis (poniendo en riesgo su propia vida).

Afortunadamente, se pudo controlar esto y mantener a salvo a Malcolm, pero no se puede decir lo mismo de su pene. Sin embargo, la parte resaltante de la historia comienza con lo que ocurrió después del evento que lo dejó sintiéndose como “la sombra de un hombre”, según lo que declaró a The Sun.

Caída en depresión y la llegada de una esperanza

Malcolm perdió su pene en el 2014. Para ese entonces, recurrió al hospital donde lo habían atendido por la infección para buscar alternativas que pudieran devolverle su miembro.

Sin embargo, no recibió las respuestas que esperaba. De hecho, los doctores solo comentaron que podrían envolver el muñón restante para que tuviera la forma de nuevo, pero no para que cumpliera las funciones. “Fue desgarrador”, relató Malcolm.

Decepcionado y deprimido, Malcolm pasó los siguientes dos años de su vida tratando de adaptarse a su nueva realidad. Incluso, su tristeza lo llevó a buscar refugio en el alcohol. Pero la esperanza volvió a él cuando lo remitieron a un afamado experto en construcción de falos del University College Hospital de Londres (UCHL).

Presentando al profesor David Ralph

Para ese 2016, Ralph le ofreció a Malcolm la posibilidad de conseguir de vuelta su pene a través de un procedimiento bastante particular: tendría que hacer creer el miembro en su brazo.

Aunque suene poco ortodoxo, era la mejor alternativa al considerar que la otra era simplemente resignarse. Pero, además, de fondo también está el hecho de que la propuesta de Ralph venía con ventajas.

¿Recuperación total?

A diferencia de las opciones que había recibido Malcolm con anterioridad, lo que Ralph proponía implicaba que él realmente pudiera recuperar su pene. Esto ya que se reconstruiría con los tejidos del brazo, lo que implicó también el uso de nervios y vasos sanguíneos.

Sumado a esto, se le colocaron una uretra y dos tubos destinados a actuar como bombeadores durante una erección. Gracias al financiamiento de 50 mil euros dado por el NHS, Malcolm y Ralph pudieron llevar a cabo este proceso.

Así fue como se “construyó” el nuevo pene en su brazo que debería ir creciendo con el tiempo. Para el 2018 Malcolm debió someterse a una cirugía para que este fuera ingertado en su ingle y pudiera retomar sus funciones.

Operación pospuesta – Cuatro años muy particulares

Sin embargo, la operación original fue pospuesta debido a motivos de salud. Malcolm perdió esta primera cita por una enfermedad que no lo dejó asistir. Posteriormente, las siguientes fechas también se tuvieron que posponer por diversas razones.

Como consecuencia, los dos años que Malcolm debía pasar con el pene en su brazo se transformaron en cuatro y se siguen acumulando. Un portavoz de la UCHL le comentó también ha The Sun que: “Intentaremos reorganizar su cirugía tan pronto como podamos, ahora que los servicios están volviendo gradualmente a la normalidad después del cierre”.

Por lo que, Malcolm podría estar cerca de ponerle punto final a un particular capítulo de su historia. No obstante, esto todavía no se hace realidad.

Durante el tiempo de convivencia que ha tenido con su “compañero”, Malcolm incluso le ha puesto nombre: Jimmy. Con los años ha aprendido que puede y qué no puede hacer. Por ejemplo, ir a la piscina o trotar quedan descartados porque Jimmy “se mueve”.

Igualmente, las camisas de manga corta han quedado fuera del guardarropa de Malcolm. Sin embargo, él no se muestra particularmente preocupado:

“No puedo mentir, tener un pene en el brazo durante cuatro años es algo realmente extraño con lo que convivir. Pero estoy decidido a que este pene se use en última instancia para lo que fue construido”.

Al menos podemos ver que vive el asunto con determinación.