El spray bucal utilizará biomoléculas para atrapar al virus e impedir su propagación. EFE/Foto cedida por CSIC

Madrid, 31 jul (EFE).- Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está trabajando en un espray bucal antiviral que utiliza unas biomoléculas (polisacáridos) para simular la superficie celular donde se adhiere el coronavirus, para poder así atraparlo y detener la infección.

En caso de confirmar que estas moléculas logran detener eficazmente la infección, el espray podría ser un antiviral aplicable a diversos virus, ya que incide en el mecanismo que usan muchos de estos microorganismos para entrar en las células.

Si los resultados son exitosos, el espray podría desarrollarse y comenzar a utilizarse en un tiempo breve, ya que se trata de moléculas de origen natural o ya empleadas con fines clínicos, según un comunicado de CSIC.

Este proyecto, financiado a través de la Plataforma Salud Global del CSIC, está liderado por los investigadores Julia Revuelta y Alfonso Fernández Mayoralas, del Instituto de Química Orgánica General (IQOG-CSIC).

Actualmente se cree que la infección por coronavirus comienza en las cavidades buco-faríngeas, por lo que la formulación de un espray basado en dichas moléculas permitirá “crear una barrera en la que las partículas del virus queden atrapadas, perdiendo así su capacidad infectiva”, explica Revuelta.

Incluso si la infección ha comenzado, su uso neutralizaría las partículas virales provenientes de la replicación en células infectadas, inhibiendo la propagación de la infección hacia la zona pulmonar, lo que disminuiría la gravedad de la infección, añade la investigadora.

Al igual que otras familias de virus, “el SARS-CoV-2 utiliza carbohidratos presentes en la superficie de las células epiteliales para adherirse y progresar en la infección”, expone Revuelta.
Se ha propuesto -agrega- que el virus se adhiere a polisacáridos de la superficie celular de tipo sulfato de heparano a través de la proteína spike, antes de unirse al receptor celular ACE2, lo que le permite infectar a la célula.

El objetivo es obtener un espray basado en polisacáridos que mimeticen a los sulfatos de heparano de la superficie celular, una estrategia conocida como trampa señuelo.

Se trata de “engañar al virus para que se adhiera a los miméticos de manera que el virus neutralizado quede atrapado, frenando el proceso de infección”, detalla la investigadora.

Si se confirma que estas moléculas logran detener eficazmente la infección, “podríamos conseguir un antiviral de amplio espectro, ya que interviene en el mecanismo que utilizan muchos virus para entrar en las células”, por lo que los resultados podrían adaptarse rápidamente a otro virus emergentes”.