Hasta ahora, la teoría de que el nuevo coronavirus salió del mercado húmedo de Huanan, en la ciudad china de Wuhan, es la más aceptada dentro de la comunidad científica. Semanas después de que se registraron los primeros casos de COVID-19, esta y otras ciudades cercanas fueron bloqueadas drásticamente para contener la propagación, pero ya el virus estaba circulando fuera de dichos límites.

Según los datos oficiales, China logró reducir la tasa de contagios al poco tiempo. Mientras tanto, los contagios en países de Europa y Estados Unidos ocurrían de manera silenciosa. En aquel momento, había dudas sobre por qué la Organización Mundial de la Salud (OMS) no declaraba pandemia si el virus seguía propagándose por el mundo. A esto respondieron que este “todavía podía ser contenido” si se ponían en práctica las recomendaciones pertinentes, e instaron a las autoridades a tomarse en serio la situación.

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A siete meses del inicio del brote, tenemos una pandemia en la que se han contagiado más de 17 millones de personas y han muerto más de 674 mil en todo el mundo. Aunque Wuhan y muchas regiones de Asia aplicaron acciones drásticas a principios de año, el virus logró concentrarse en otros países, como España e Italia, creando nuevos epicentros de propagación.

Los investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. hicieron un estudio profundo de la transmisión temprana del SARS-CoV-2 fuera de China para entender mejor el proceso.

En su artículo publicado en The Lancet, informan que la mayoría de las infecciones iniciales estaban relacionadas con apenas tres países entre los que figura Italia, cuyos visitantes representaron más de una cuarta parte de los primeros casos reportados fuera de China.

Casos fuera de China antes de la declaración de pandemia

Los investigadores consultaron recursos disponibles públicamente como informes en línea de los ministerios de salud y otros sitios web de agencias gubernamentales y comunicados de prensa para obtener datos de la transmisión temprana del virus. De este modo, rastrearon la propagación temprana de COVID-19 entre las docenas de países afectados en el curso de las 11 semanas previas a la declaración oficial de pandemia por parte de la OMS.

Descubrieron que el 27 por ciento de todos los primeros casos reportados eran personas con antecedentes de viaje a Italia, mientras que el 22 por ciento había estado en China y el 11 por ciento había estado en Irán.

Aunque también hubo casos tempranos provenientes del sudeste asiático, Europa, África y América. En general, tres cuartas partes de los primeros casos en los países afectados estaban asociados a viajes recientes.

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“Nuestros hallazgos sugieren que viajar desde unos pocos países con una transmisión sustancial de SARS-CoV-2 puede haber sembrado brotes adicionales en todo el mundo antes de la caracterización de COVID-19 como una pandemia el 11 de marzo de 2020”, dijo Fatimah Dawood de los CDC, coautor de la investigación.

Los autores advirtieron en su artículo que los primeros casos confirmados no necesariamente fueran los que dieron inicio al brote de un país. Lo acontecido en los últimos meses ha dejado claro que la respuesta de las autoridades y el rastreo epidemiológico, dos puntos claves en este tipo de situaciones, son bastante diferentes en cada país.

Transmisión familiar y comunitaria

El estudio también indagó en las características de estas propagación temprana, e identificó 101 grupos que involucran un total de 386 casos, distribuidos en 29 países, todos estos ocurridos antes de la declaración de pandemia.

Tres cuartos de estos casos ocurrieron por transmisión familiar relativamente baja, con una media de 2.6 casos por grupos. Mientras que 11 grupos de casos que experimentaron transmisión comunitaria ocurrieron por reuniones turísticas, reuniones religiosas y cenas. Estos se asociaron con niveles mucho mayores de infección, con 14.2 casos en promedio por cada grupo. También hubo casos de transmisión en lugares de trabajo no sanitarios. Para estos, el promedio de 4.3 casos por grupos.

Estos resultados respaldan la idea de que el distanciamiento social es una medida efectiva para detener la propagación de la enfermedad infecciosa. Quizás esta ha sido la recomendación más difícil de cumplir en todo el mundo, sobre todo por los efectos fatales que tiene sobre la economía, pero este estudio suma evidencia de su potencial como estrategia para ganar tiempo.

Referencia:

Observations of the global epidemiology of COVID-19 from the prepandemic period using web-based surveillance: a cross-sectional analysis. https://www.thelancet.com/journals/laninf/article/PIIS1473-3099(20)30581-8/fulltext

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