La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia senil, y aunque existen medicamentos que pueden retrasar su progreso, la ciencia aún ha logrado dar con una cura definitiva.

Esta afección se caracteriza por las placas Aβ y los enredos de tau que se encuentran en el cerebro y que dan lugar a la neurodegeneración. Es por ello que durante las últimas décadas, buena parte de las investigaciones se han centrado en encontrar un tratamiento dirigido a eliminar las placas Aβ, lo cual podría restaurar la memoria de los pacientes.

El hecho es que los esfuerzos han sido infructuosos y el avance en el desarrollo de un tratamiento eficaz contra esta enfermedad ha sido bastante discreto. Sin embargo, un nuevo artículo publicado en la revista Communications Biology sugiere que quizás dicho enfoque no necesariamente conduzca a un tratamiento, y que el estudio de otros biomarcadores podría acercarnos a dicha meta.

La causa del fracaso de los ensayos enfocados en Aβ y tau

Ai-Ling Lin, profesor asociado del Centro de Envejecimiento Sanders-Brown (SBCoA) de la Universidad de Kentucky y de la Facultad de Medicina del Reino Unido, dice que los fracasos de los ensayos clínicos que abordaron la eliminación de las placas Aβ pueden ser una señal de que este enfoque no es el más adecuado.

Y es que la enfermedad de Alzheimer no solo ocurre como consecuencia de las placas y enredos, sino que hay otros rasgos dignos de atención como la reducción del tamaño del cerebro y la pérdida de energía para mantener las funciones cerebrales. Estos también podrían ser útiles para estudiar la enfermedad en conjunto con los mencionados previamente, una idea avalada por los Institutos Nacionales sobre el Envejecimiento y la Asociación de Alzheimer.

Los investigadores decidieron intentarlo, y en un nuevo estudio aplicaron un algoritmo de aprendizaje automático llamado “bosque aleatorio” usando datos recolectados por técnicas de neuroimagen. De esta forma podrían identificar los patrones de los marcadores de la enfermedad de Alzheimer entre pacientes que ya presentan deterioro cognitivo leve y los que no.

Biomarcadores para etapa temprana y avanzada de la enfermedad

Descubrieron que los biomarcadores de placas Aβ, enredos tau y los síntomas de neurodegeneración tienen una “importancia variable” en la predicción del desarrollo de la enfermedad.

Los biomarcadores elevados de Aβ y tau predicen mejor el desarrollo de demencia temprano. Por otro lado, los biomarcadores de neurodegeneración, especialmente los déficits del metabolismo de la energía cerebral, predicen mejor el estado de demencia posterior.

“Nuestros hallazgos pueden explicar en parte los fracasos repetidos de los ensayos clínicos que intentan tratar la EA modificando la carga de Aβ: puede ser demasiado tarde para obtener un beneficio terapéutico del tratamiento de la Aβ cuando los pacientes ya han progresado a la etapa de EA clínica”.

Partiendo de estos resultados, los investigadores sugieren que los tratamientos para el Alzheimer deberían estar orientados a la etapa particular en que se encuentre la enfermedad. Dicho esto, las placas Aβ y los enredos tau pueden ser los objetivos en una fase temprana, mientras que el el metabolismo de la glucosa puede ser útil para desarrollar un tratamiento en etapas más avanzadas.

Referencia:

β-amyloid and tau drive early Alzheimer’s disease decline while glucose hypometabolism drives late decline. https://www.nature.com/articles/s42003-020-1079-x