Himalaya / Crédito: Shanfeng, Institute for Planets.

El mundo es un lugar tan vasto como diverso. Cada ecosistema en el planeta cuenta con sus propios participantes, sus propias plantas, animales y procesos. Todos estos se mueven en armonía para coexistir en estos espacios. Sin embargo, sus intercambios no son bajo ningún respecto estáticos, a pesar de que ya están de algún modo preestablecidos.

De hecho, la biodiversidad, en sus diferentes ambientes, se encuentra en un constante proceso de cambio y adaptación. Uno que, como ha probado la ciencia, puede darse con más o menos velocidad dependiendo de las circunstancias que lo rodeen.

Biodiversidad moldeada por la geología y el clima

“Este documento aborda la cuestión fundamental de por qué hay tantas especies en algunas partes del mundo y no en otras.

La formación de esta comunidad muy rica en especies fue impulsada por la construcción de montañas antiguas y los efectos posteriores del monzón. La biodiversidad que vemos hoy ha sido profundamente moldeada por la geología y el clima”.

Así es como el curador del Field Museum de Chicago, Rick Ree, quien también es autor de esta investigación, define la línea de estudio que se siguió durante esta. Específicamente, el equipo de científicos encabezado por Ree se enfocó en la zona alpina de los territorios.

Según las declaraciones de Ree, esta área es particularmente interesante debido a que es el refugio de al menos un tercio de la biodiversidad de flora que hay en toda China. Además, comenta que la variedad de paisajes también la hace un reservorio único. Ya que, “en las montañas Hengduan, se pueden ver bosques de coníferas, corrientes glaciares, valles escarpados y praderas repletas de flores silvestres” relativamente cerca unos de otros, solo que separados por el escarpado paisaje.

Reconstrucción filogenética

Prado alpino en las montañas Hengduan / Crédito: Rick Ree, Field Museum.

Para poder responder a la pregunta específica que se refiere al motivo tras la gran diversidad que se encuentra en estos territorios, el equipo utilizó la técnica de reconstrucción filogenética. Utilizando el ADN de las plantas actuales y comparándolo con el de las muestras fosilizadas, fue posible construir un árbol genealógico para la flora del territorio montañoso. De este modo, finalmente se pudieron identificar los ancestros comunes de las plantas que conocemos hoy.

El ancestral punto de partida: las montañas Hengduan

Esta búsqueda llevó al equipo de investigación de vuelta a las montañas Hengduan. Lo que reflejó que, hace al menos 30 millones de años, los ancestros comunes de las plantas que se extienden por esta cadena montañosa, la del Himalaya y la del Tibet se encontraban concentrados en el territorio de Hengduan.

Llegan los cambios

El impulso evolutivo llegó entonces cuando la placa tectónica india colisionó con la de Asia. Como consecuencia, se crearon las formaciones rocosas que conocemos en la actualidad, y que dividieron el paísaje.

“El efecto combinado de la construcción de montañas y los monzones fue como verter combustible para aviones en esta llama de origen de especies”, afirma Ree.

Por si fuera poco, los cambios geológicos tuvieron impacto también en el clima, que se hizo más propenso a potentes monzones. Unos que, a su vez, por la fuerza de sus torrentes, fueron erosionando el terreno y haciéndolo más escarpado.

“El monzón no estaba simplemente dando más agua para que crecieran las plantas, tenía un papel enorme en la creación de una topografía más accidentada. Causó erosión, lo que resultó en valles más profundos y cadenas montañosas más incisas”, continuó el científico.

Evolución acelerada

Montañas Hengduan / Crédito: Deren Eaton.

Ree hace referencia a esta situación geográfica como otro de los motores principales de cambio y evolución en las especies de flora que hacen vida en las cadenas montañosas y sus valles.

“La teoría es que, si aumenta la rugosidad de un paisaje, es más probable que tenga poblaciones restringidas en su movimiento porque es más difícil cruzar un valle más profundo que un valle poco profundo. Así que cada vez que comience a aumentar la irregularidad y las barreras entre poblaciones, se espera que la evolución se acelere”, explica.

Efectivamente, esto fue lo que las investigaciones lograron comprobar. Al comparar el árbol genealógico que desarrollaron de las plantas con los registros geográficos y topográficos pudieron notar una relación directa entre la escabrosidad del territorio y la biodiversidad. Específicamente, notaron que en las áreas en las que los valles eran más profundos y las montañas más altas y escarpadas, la biodiversidad era mucho mayor. Tod debido a las barreras naturales creadas por el clima y los movimientos tectónicos.

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Un vistazo al futuro

“Los ecosistemas de montaña tienden a ser muy sensibles a cosas como el calentamiento global, porque los organismos que viven allí dependen de un rango estrecho de elevación y temperatura. Comprender cómo el cambio ambiental histórico afectó a las plantas alpinas hace veinte millones de años puede ayudarnos a predecir cómo el cambio actual del clima afectará a sus descendientes”, concluye Ree.

Con estos datos, el equipo de investigadores espera poder estar creando una nueva base de conocimiento sobre la biodiversidad y los factores que la modifican. De este modo, la humanidad puede tener una idea más clara de su efecto sobre esta. Todo al medir la influencia que tenemos en fenómenos como el calentamiento global y el cambio climático.

Referencia:

Ancient orogenic and monsoon-driven assembly of the world’s richest temperate alpine flora: DOI: 10.1126/science.abb4484

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