De acuerdo a un informe especial elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) conjuntamente con la organización sin fines de lucro Pure Earth, aproximadamente uno de cada tres niños en todo el mundo –unos 800 millones de niños– se ven afectados por envenenamiento por plomo.

El informe, el primero en su clase, señala que la concentración de plomo en la sangre de los niños afectados era de 5 µg / dL (microgramos por decilitro) o más. La exposición al plomo durante la infancia está relacionada con problemas de salud mental y de comportamiento, incluido un aumento de la delincuencia y la violencia.

Un contaminante ambiental común

Los humanos hemos estado usando plomo para una variedad de aplicaciones desde hace milenios. Esto se debe principalmente a que el plomo tiene propiedades físicas y químicas únicas que lo hacen adecuado para una gran cantidad de usos y, por lo tanto, se ha convertido en un contaminante ambiental común.

El plomo no tiene un papel biológico en el cuerpo, y cualquier nivel de este elemento es anormal. La toxicidad del plomo es un problema de salud pública importante debido a que sus efectos nocivos en los órganos son devastadores.

El informe de la ONU reveló que una de las principales fuentes de exposición al plomo eran las baterías de automóviles no recicladas o mal desechadas.

Prácticamente no hay función del cuerpo humano que no se vea perjudicada por la toxicidad del plomo, siendo el sistema nervioso el objetivo más afectado, tanto en niños como en adultos. Existe evidencia científica indiscutible de que los niveles de plomo en la sangre se han relacionado con anemia crónica, daño renal y afecciones cardiovasculares más adelante en la vida.

El envenenamiento por plomo en la infancia es una afección compleja y multifacética. Los bebés y niños menores de 5 años son particularmente sensibles a efectos neurotóxicos del plomo, ya que causa daños irreparables en sus cerebros en desarrollo provocando un deterioro neurológico, cognitivo y físico de por vida.

Fuentes de exposición

Entre las fuentes más comunes de exposición a este contaminante se encuentra el consumo de agua de tuberías de plomo, las pinturas a base de plomo, la gasolina con plomo, algunas medicinas populares y cosméticos, y padres que trabajan en condiciones peligrosas y traen a casa polvo de plomo en su ropa, cabello o zapatos. No obstante el informe de la UNICEF reveló que una de las principales fuentes de la toxina eran las baterías de automóviles no recicladas o mal desechadas.

La exposición al plomo durante la infancia está relacionada con problemas de salud mental y de comportamiento.

El análisis de la exposición al plomo en la infancia fue compilado por el Instituto de Evaluación de Métricas de Salud (IHME) y verificado con un estudio aprobado para su publicación en la revista científica Environmental Health Perspectives.

Respecto a la preocupante revelación del informe, Richard Fuller, presidente de la organización Pure Earth, manifestó:

“La buena noticia es que el plomo puede reciclarse de manera segura sin exponer a los trabajadores, sus hijos y los vecindarios circundantes; los sitios contaminados con plomo pueden ser remediados y restaurados.

Además, las personas pueden ser educadas sobre los peligros y empoderarse para protegerse a sí mismas y a sus hijos. El retorno de la inversión es enorme: mejor salud, mayor productividad, mayor coeficiente intelectual, menos violencia y un futuro más brillante para millones de niños en todo el planeta”.

Referencia: Revealed: A third of world’s children poisoned by lead, UNICEF analysis finds. United Nations News, 2020. https://news.un.org/en/story/2020/07/1069251