Se considera que la vacunación es la estrategia más eficaz y menos costosa para el control y la erradicación de las enfermedades infecciosas humanas. Si bien muchas de estas enfermedades se han controlado mediante este enfoque, hay otras para las que todavía no se dispone de vacunas.

Las dificultades con que se tropieza en el desarrollo de vacunas se deben en gran medida a la falta de comprensión de la patología del microorganismo, la interacción entre el virus y el huésped, el diseño del inmunógeno, los protocolos de inmunización y la definición de los correlatos inmunológicos de protección.

Enfoque inmunológico

Con los nuevos avances tecnológicos derivados de la biología de sistemas y los enfoques inmunológicos, ahora la forma en que consideramos la vacunación ha cambiado, y el hallazgo de vacunas que puedan controlar el impacto de estas enfermedades infecciosas es una de las principales prioridades en el campo de la investigación.

Desde que el brote de coronavirus fue declarado como pandemia, el mundo ha estado buscando una vacuna para el SARS-CoV-2, agente causal de la enfermedad COVID-19. Según la Organización Mundial de la Salud, actualmente hay más de 120 proyectos en curso en todo el mundo, y 10 de ellos se están desarrollando en España.

En las pruebas preclínicas realizadas, la vacuna contra el coronavirus desarrollada por investigadores españoles mostró resultados realmente prometedores.

El más avanzado de estos proyectos pertenece al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y está liderado por los investigadores Mariano Esteban y Juan García Arriaza, quienes trabajan en una variante de la vacuna que se usa contra la viruela, un poxvirus que ha sido “forzado” a expresar la proteína coronavírica SARS-2 S, la cual permite el ingreso del patógeno a las células humanas.

Una de las principales características de los poxvirus es que en su genoma se pueden insertar grandes secuencias de ADN extraño, lo que permite su utilización como vectores de secuencias genéticas que codifican antígenos derivados de varios patógenos (como parásitos, bacterias y virus), células tumorales u otras secuencias extrañas. Por lo tanto, son vectores ideales para ser utilizados como vacunas recombinantes.

Previniendo la infección

Desde que a principios del decenio de 1980 se construyeron cepas del virus recombinante de la vaccinia que podían expresar genes extraños, los poxvirus han desempeñado una función principal como sistemas de vectores candidatos para la vacunación contra un amplio espectro de enfermedades infecciosas.

Se considera que la vacunación es la estrategia más eficaz y menos costosa para el control y la erradicación de las enfermedades humanas.

Las vacunas candidatas basadas en poxvirus recombinantes se han probado con éxito en ensayos preclínicos y clínicos utilizando combinaciones homólogas o heterólogas en la prevención y el tratamiento de diferentes enfermedades humanas y animales.

Los investigadores españoles que lideran el desarrollo de esta vacuna contra el coronavirus que hoy tiene en jaque al mundo tienen una amplia experiencia en este enfoque de inmunización. Esta tecnología ya fue usada para desarrollar vacunas para diversas enfermedades incluyendo Ébola, Zika, Chikungunya e incluso el SIDA.

De todos los proyectos españoles que buscan desarrollar una vacuna que prevenga la infección coronavírica este es el más avanzado. A principios de mayo comenzaron las pruebas preclínicas en modelos animales, obteniendo resultados realmente prometedores.

Sobre la base de estos resultados, el equipo planea comenzar las pruebas clínicas en humanos a finales de año.

Referencia: Científico del CSIC, sobre la vacuna española, en COPE: “Es inmunogénica y los resultados son prometedores”. COPE, 2020. https://bit.ly/3088StB