La enfermedad COVID-19, causada por el coronavirus SARS-CoV-2, se ha extendido por todo el mundo, registrando a la fecha (29 de julio) más de 17 millones de casos confirmados y 660.000 muertes. La noción predominante es que la ruta principal de propagación de la enfermedad son las microgotas exhaladas por las personas infectadas.

Las gotas más grandes, la que tienen un tamaño mayor de 5 micrones, causan la contaminación de personas u objetos, mientras que la más pequeñas pueden flotar en el aire y propiciar la transmisión aérea, la cual solo podría ocurrir con una alta carga viral en espacios confinados, a diferencia de las áreas públicas, como calles, parques y estaciones de transporte público.

Evaluando mecanismos preventivos

De acuerdo con la directriz de prevención de la Organización Mundial de la Salud, evitar tocar los ojos, la nariz y la boca, mantener el distanciamiento social y lavarse las manos con frecuencia son los principales métodos asociados con la prevención de la transmisión de COVID-19. También se recomienda el uso de recubrimientos faciales para evitar la transmisión aérea y por contacto. Sin embargo, la contribución exacta de cada método no está del todo clara.

Muchos gobiernos han promulgado políticas obligatorias de uso de mascarillas faciales para la población en general en las áreas públicas, pero los mecanismos del efecto preventivo asociado con esta medida son poco conocidos, lo que ha contribuido a la aceptación pública limitada de las políticas obligatorias de uso del recubrimiento facial.

El uso de mascarillas faciales se asoció con una disminución significativa del comportamiento de tocarse la cara en espacios públicos.

A fin de profundizar en este tema, un equipo de investigadores de la Universidad de Guangzhou, China, realizó un estudio en que examinaron el comportamiento individual de usar mascarillas faciales y tocarse la cara en poblaciones de China, Japón, Corea del Sur, Inglaterra, Francia, Alemania, España, Italia y los Estados Unidos.

Para ello, el equipo hizo una comparación videos grabados en estaciones de transporte público, calles, parques y otras áreas públicas antes y durante la pandemia de COVID-19, y analizaron la asociación del uso de máscaras con el comportamiento de hacer contacto facial.

Menos contacto facial

El periodo de videos examinados previo a la pandemia fue de enero de 2018 a octubre de 2019, incluyendo a un total de 4.699 individuos, y los videos analizados luego de la pandemia se ubicaron entre febrero y marzo de 2020, totalizando 2.887 individuos.

Durante los períodos estudiados, el uso de máscaras aumentó en todas las regiones, pasando de 20 de 1.745 individuos a 1.090 de 1.097 individuos en China continental; 44 de 1.422 individuos a 346 de 893 individuos en Japón; 6 de 717 individuos a 277 de 324 individuos en Corea del Sur; 1 de 546 individuos a 6 de 379 individuos en Europa Occidental y 1 de 269 individuos a 4 de 194 individuos en los Estados Unidos.

A través del análisis de videos, los investigadores examinaron el comportamiento individual de usar mascarillas faciales y tocarse la cara en poblaciones de diferentes regiones del mundo.

Antes de la pandemia de COVID-19 la incidencia de tocarse la cara era relativamente alta en todas las regiones estudiadas. Sin embargo, luego de la implementación de la obligatoriedad de uso de las mascarillas faciales, las poblaciones mostraron reducciones significativas en los comportamientos de hacer contacto facial.

China y Corea del Sur tuvieron las reducciones más relevantes en el tacto con la nariz, la boca y los ojos. Los resultados de las poblaciones europeas y estadounidenses no fueron significativos, posiblemente debido a los tamaños de muestra limitados; sin embargo, los datos mostraron una tendencia similar a la observada en los países asiáticos.

Estos resultados sugieren que las políticas obligatorias de uso de recubrimiento facial se asociaron con un mayor uso de mascarillas, lo cual tuvo una incidencia directa en un comportamiento reducido de tocarse la cara en áreas públicas, lo que puede evitar la transmisión por contacto entre la población general y podría contribuir a frenar la pandemia de COVID-19.

Referencia: Comparison of Face-Touching Behaviors Before and During the Coronavirus Disease 2019 Pandemic. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.16924