Como informamos recientemente, en diferentes países ya se está discutiendo el precio que tendrá la vacuna contra COVID-19 una vez que esta sea aprobada y lista para producirse y distribuirse.

La Unión Europea y los coordinadores de COVAX, un programa creado por la alianza de vacunas Global Vaccine Summit 2020 (GAVI) para garantizar el acceso global a la misma, hablaron recientemente de un precio tope de 40$. Sin embargo, se planea aplicar un enfoque de precios escalonado que tome en cuenta los ingresos de cada país para permitir que las regiones en desarrollo también puedan inmunizarse.

Esto también nos lleva a preguntarnos cómo las autoridades y organizaciones del mundo gestionarán la distribución de las vacunas una vez que estén disponibles. Julie Swann, jefe de departamento y profesor de ingeniería industrial y de sistemas en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, explicó los pasos a seguir en esta tarea.

Una vacuna accesible

Swann usa modelos matemáticos para evaluar estrategias que mejoren la atención médica y las cadenas de suministro, buscando siempre hacerlas más accesibles y equitativas. En su entrevista, dijo que la vacuna contra COVID-19 deberá distribuirse en múltiples puntos dentro de las áreas urbanas, pero también en zonas rurales.

“También queremos enviarlo a lugares donde es probable que las personas quieran vacunas”, añadió. “Estos lugares pueden incluir muchos tipos de proveedores de atención médica, como médicos de atención primaria, proveedores especializados, clínicas de atención médica calificadas a nivel federal, hospitales y hogares de ancianos”.

Los puntos de distribución también deben incluir farmacias, clínicas minoristas, lugares de trabajo, prisiones, bases militares o escuelas. Dada la amplia demanda que tendrá este medicamento y la urgencia por obtenerlo, alega que este debe ser asequible, sobre todo porque es probable que se necesiten múltiples dosis.

El tema de las dosis nos lleva también a la necesidad inherente de usar buenos sistemas de información para controlar quién ha recibido la vacuna y quién no, y de esta forma trabajar en la correcta distribución.

Cubrir la demanda será difícil al principio

Dicho así, suena como una tarea sencilla y fácil de cumplir, pero para poder lograrlo es necesario que haya un suministro suficiente de la vacuna, y puede que esto no sea posible tan pronto.

Actualmente existen más de 200 proyectos para el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus, lo cual es bastante positivo ya que la competencia estimula resultados rápidos. Además, los gobiernos, y como ejemplo el de los Estados Unidos, han financiado generosamente programas para acelerar el cumplimiento de esta meta y garantizar las cadenas de suministro en su debido momento.

“Desafortunadamente, también sabemos que el desafío que estamos emprendiendo no tiene precedentes: nunca hemos tenido una vacuna contra un coronavirus y nunca hemos producido suficiente producto prácticamente de la noche a la mañana para cubrir todo el país simultáneamente. Espero que tengamos escasez, al menos al principio”.

Grupos prioritarios en la distribución de la vacuna

Pero bien sabemos que la escasez es un problema, sobre todo a la hora de garantizar equidad. La falta de suministros médicos, mascarillas, productos de higiene como jabón y gel desinfectante de manos llevó a escenarios muy lamentables al inicio de la pandemia, y la historia podría repetirse con la distribución de la vacuna.

Entonces si no hay suficientes vacunas contra el coronavirus, ¿cuál es la forma más justa de distribuirla? Ante esta pregunta, Swann menciona la popular idea de que proponer hacerlo en función a la exposición a la enfermedad, y esto lo determinarán los expertos médicos de acuerdo a la evidencia científica recolectada hasta ahora.

En la pandemia de H1N1, los grupos prioritarios fueron mujeres embarazadas, cuidadores de bebés, personal de atención médica y servicios de emergencia, niños y jóvenes de hasta 24 años y personas de 25 a 64 años con afecciones médicas previas.

Pero COVID-19 es una enfermedad muy diferente, por lo que podemos esperar que dichos grupos varíen. “La focalización podría incluir personas con afecciones médicas específicas, como diabetes, personas de mayor edad con mayor riesgo de mortalidad, trabajadores de la salud, etc”, señaló.

Haciendo alusión a su trabajo, Swann explicó cómo ayudan los modelos matemático en la distribución equitativa de las vacunas. Dicho de manera sencilla, estos permiten proyectar el impacto de diferentes escenarios o estrategias de vacunación, en función de sus resultados, decidir por uno u otro.

Tomando como ejemplo, los contextos típicos de la pandemia actual. ¿Qué impacto tendría vacunae primer a los trabajadores esenciales o aquellos que tienen contacto con grupos vulnerables como los de los hogares de ancianos? Las simulaciones podrían incluso arrojar las mejores estrategias para reducir las disparidades reportadas entre grupos minoritarios, como las comunidades latinas y las personas de color.

Aunque los proyectos de vacuna están avanzando rápidamente, aún queda un largo camino por recorrer. Los esfuerzos actuales de prevención de las autoridades y la población en general deberán mantenerse.

Referencia:

Why We Should Already Be Planning For COVID-19 Vaccine Distribution. https://news.ncsu.edu/2020/07/planning-for-covid-19-vaccine-distribution/