Un análisis evolutivo del genoma del nuevo coronavirus SARS-CoV-2 reveló que el linaje que dio origen al virus responsable de la pandemia en curso ha estado circulando en murciélagos durante décadas, y probablemente incluye otros virus con la capacidad de infectar a los humanos.

Los hallazgos del estudio realizado por biólogos de los Estados Unidos, Bélgica, Reino Unido y China pueden tener implicaciones para la prevención de futuras pandemias derivadas de este linaje.

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Identificando regiones genómicas

Los coronavirus tienen material genético que es altamente recombinante, lo que significa que diferentes regiones del genoma del virus pueden derivarse de múltiples fuentes, lo que ha dificultado la reconstrucción de los orígenes del SARS-CoV-2. La tarea de los científicos era identificar aquellas regiones genómicas que no se han recombinado y que pueden usarse para reconstruir su evolución.

Para el estudio, el equipo de investigación utilizó datos genómicos sobre sarbecovirus, representantes del subgénero de coronavirus que causan el síndrome respiratorio agudo severos, incluyendo al SARS-CoV y SARS-CoV-2.

Los hallazgos del estudio pueden tener implicaciones para la prevención de futuras pandemias derivadas de este linaje.

El equipo utilizó tres enfoques bioinformáticos diferentes para identificar y eliminar las regiones recombinantes dentro del genoma del SARS-CoV-2. Luego, reconstruyeron las historias filogenéticas de las regiones no recombinantes y las compararon entre sí para ver qué virus específicos han estado involucrados en eventos de recombinación en el pasado.

Los datos obtenidos por los autores indican que la línea que dio lugar al SARS-CoV-2 puede haber circulado en murciélagos durante varias décadas, entre unos 40 a 70 años. Los investigadores informaron que el más cercano al SARS-CoV-2 fue el coronavirus del murciélago RaTG13.

Un ancestro común

Aunque el SARS-CoV-2 es 96 por ciento genéticamente similar al coronavirus RaTG13, que se tomó de una muestra de un murciélago de herradura (Rhinolophus affinis) en el año 2013 en la provincia de Yunnan, China, el equipo descubrió que divergió de RaTG13 durante un tiempo relativamente largo, al menos de 1969.

Los resultados sugieren que RaTG13 y SARS-CoV-2 comparten un linaje ancestral común con una similitud genética de 95 por ciento con los sarbekovirus relacionados de murciélagos descubiertos en 1948, 1969 y 1982.

Los datos obtenidos por los autores indican que la línea que dio lugar al SARS-CoV-2 puede haber circulado en murciélagos durante varias décadas, entre unos 40 a 70 años.

Los investigadores encontraron que uno de los rasgos más antiguos que el SARS-CoV-2 comparte con sus parientes es el dominio de unión al receptor (RBD) ubicado en la proteína Spike, que permite que el coronavirus reconozca y se una a los receptores en las superficies de las células humanas.

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Esto significa, explican los autores, que hay otros virus con la capacidad de infectar a los humanos circulando en murciélagos de herradura en China.

El equipo concluyó que para prevenir futuras pandemias se requerirá de un mejor muestreo dentro de los murciélagos salvajes, así como la implementación de sistemas de vigilancia sean capaces de identificar nuevos patógenos en humanos y responder en tiempo real.

Referencia: Evolutionary origins of the SARS-CoV-2 sarbecovirus lineage responsible for the COVID-19 pandemic. Nature Microbiology, 2020. https://doi.org/10.1038/s41564-020-0771-4

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