Como una forma de protegerse contra el altamente infeccioso coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, cada vez es más frecuente ver a las personas usando no solo mascarillas sino también guantes desechables.

Si bien usar guantes desechables podría parecer una forma obvia de prevenir infecciones, entes sanitarios de Norteamérica y Europa han publicado directrices que establecen que el uso de guantes no representa una táctica preventiva necesaria cuando se trata de COVID-19.

Falsa sensación seguridad

Las directrices de estos organismos señalan que los guantes no necesariamente ofrecen protección de contraer COVID-19, e incluso, pueden conducir a la propagación de gérmenes. Reconocidos especialistas señalan que las personas que usan guantes desechables suelen tener la falsa sensación de que sus manos están limpias y protegidas cuando en realidad no es así.

De hecho, el uso de guantes puede hacer que alguien sea menos consciente de que se ha contaminado las manos cuando de lo contrario podría notarlo y simplemente lavarlas. Si una persona tiene contacto con algo contaminado con coronavirus y luego se toca la cara, los guantes no evitarán que se infecte.

El uso generalizado de guantes por parte del público en general además de tener poca utilidad, puede agotar los suministros para los que en realidad los necesitan.

Del mismo modo, si alguien ha tocado una superficie contaminada con una mano enguantada, es tan probable que transmita la contaminación como alguien que no ha usado guantes. No cambiar los guantes cuando sea necesario no es diferente de no lavarse las manos.

Usar guantes es una forma conveniente de minimizar la contaminación y mantener nuestras manos limpias, pero solo son realmente útiles cuando el lavado de manos no es posible o es insuficiente para prevenir la contaminación química o biológica, y si se usan, deberán cambiarse con la frecuencia necesaria.

Poca utilidad

Los guantes pueden ser útiles si una persona no puede lavarse las manos con frecuencia o mantener desinfectadas las superficies de alto contacto, siempre y cuando se usen y se quiten correctamente.

Pero si alguien no puede o no desea usar guantes (y no trabaja en un trabajo que requiere que lo haga), está bien. Las personas obtienen prácticamente el mismo nivel de seguridad, incluso mejor, con simplemente lavarse las manos, desinfectar las superficies de alto contacto y evitar tocarse la cara.

Reconocidos especialistas señalan que las personas que usan guantes desechables suelen tener la falsa sensación de que sus manos están limpias y protegidas cuando en realidad no es así.

Según las directrices de los entes sanitarios, los guantes reutilizables se pueden usar para lavar los platos o para la limpieza profunda de la casa, pero se trata más de proteger las manos que de prevenir la transmisión. Los CDC también recomiendan el uso de guantes desechables si se cuida a alguien que está enfermo y hay riesgo de entrar en contacto con sus secreciones.

Los guantes son más necesarios en los entornos médicos donde los trabajadores de la salud saben cómo usarlos. El uso generalizado de guantes por parte del público en general además de tener poca utilidad, puede agotar los suministros para los que en realidad los necesitan.

En última instancia, los expertos recomiendan que las personas que desean protegerse a sí mismas y a sus semejantes del coronavirus deben evitar usar guantes desechables y seguir las medidas de protección e higiene ya conocidas: lavarse bien las manos con jabón, mantener la distancia y quedarse en casa.

Referencia: Interim Infection Prevention and Control Recommendations for Healthcare Personnel During the Coronavirus Disease 2019 (COVID-19) Pandemic. Centers for Disease control and Prevention, 2020. https://bit.ly/3jKG0j0