La depresión ya era un tema de preocupación antes de la aparición del nuevo coronavirus, pero varios estudios han corroborado que la incertidumbre derivada de la pandemia y el distanciamiento social la ha incrementado.

Y aunque poco se habla de ello, las mujeres embarazadas podrían ser un blanco fácil de este trastorno en estos tiempos, y las razones son variadas. Miedo de a ir a consulta médica por temor al contagio, dificultades económicas, efectos del encierro junto con todos los factores que suelen incidir en condiciones “más normales”.

El gran problema es que la depresión mantiene un círculo vicioso con los hábitos poco saludables, y esto no solo puede tener impacto en la salud física de la madre, sino también la del bebé. Y de hecho, un equipo de investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston (UTHealth) encontró evidencia de ello en un estudio reciente.

En su artículo publicado en la revista JAMA Network, informan que, en las madres que sufrieron depresión durante y después de su embarazo, había 70 por ciento más probabilidades de que su descendencia también experimentara el trastorno durante la adolescencia y la edad adulta.

Impacto de la depresión perinatal

La depresión perinatal es aquella que ocurre durante el embarazo (prenatal) o dentro del primer año después del nacimiento del bebé (postnatal). Esta ha sido asociada a tasas de crecimiento reducidas, desnutrición y un mayor riesgo de problemas de salud infantil y obesidad.

El equipo estaba al tanto de que muchos estudios han indagado en el impacto de la depresión perinatal sobre el crecimiento o bienestar emocional de los niños, pero en esta oportunidad quisieron saber cómo los afecta más adelante en su vida. Por ello hicieron una revisión de los artículos publicados sobre este tema, seleccionando seis cohortes principales que incluían más de 15,000 niños de 12 años o más.

Al analizar los datos recolectados, descubrieron que los descendientes de madres que tenían depresión perinatal, especialmente depresión prenatal, tenían una mayor probabilidad de tener depresión en la adolescencia y edad adulta.

Este es el primer estudio que examina los efectos de la depresión materna en niños de 12 años y los mayores, y es de gran revelancia considerando los efectos negativos que tiene este trastorno en la vida d elas personas. Además, arroja una razón más por la cual es necesario identificar y abordar el problema de manera temprana: aunque no es un mal contagioso como un virus, sí aumenta el riesgo de que otros cercanos lo sufran.

Referencia:

Risk of Depression in the Adolescent and Adult Offspring of Mothers With Perinatal Depression. https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2767744