Si bien una gran cantidad de investigaciones científicas se ha centrado en los patrones de propagación y los mecanismos subyacentes de trasmisión de COVID-19, a medida que las economías y las sociedades se reabren, es importante saber más sobre el papel de los factores laborales y personales como predictores de la trasmisión.

Acorde con esta noción, un equipo internacional de investigadores de Reino Unido, Estados Unidos y Noruega, realizó un estudio en el que se examinaron los factores laborales y personales que contribuyen a la propagación del coronavirus SARS-CoV-2 o que podrían limitarla.

Riesgo de infección

Para ello, el equipo de investigación realizó una encuesta de 2.000 adultos en edad de trabajar en el Reino Unido y los Estados Unidos, estimando modelos de regresión en los que el trabajo, los factores personales y una serie de controles demográficos se utilizan para predecir el riesgo de contagio de COVID-19.

El análisis de los datos recopilados reveló pruebas del riesgo de infección relacionado con el empleo. El hecho de trabajar con ingresos reducidos, pertenecer a un sindicato, la consulta en el lugar de trabajo sobre medidas de seguridad y tener que utilizar el transporte público para ir a trabajar son factores de predicción importantes.

El hecho de que los individuos más altos tienen mayor riesgo de contagio podría sugerir que la trasmisión de aerosoles es muy probable.

Luego de controlar la raza, la edad y otros coeficientes socioeconómicos, el estudio mostró que a nivel personal, pertenecer a los grupos de ingresos más bajos, tener una cocina o un alojamiento compartido, un título universitario cuantitativo, utilizar dinero en efectivo para pagar y ser propietario de un automóvil también son factores predictores significativos para el diagnóstico positivo de la infección coronavírica.

Trasmisión aérea

El uso de una cocina o alojamiento compartido, fue un factor significativo en ambos países, pero especialmente en los Estados Unidos donde las probabilidades fueron 3,5 veces más altas, en comparación a Reino Unido donde fueron 1,7 veces más altos.

Un hallazgo sobresaliente del estudio es que las personas que son altas, que miden más de 1,82 metros (6 pies), tienen más del doble de probabilidad de tener un diagnóstico médico positivo para COVID-19, una observación importante para el reciente debate sobre la trasmisión aérea del coronavirus por aerosoles, microgotas de fluidos lo suficientemente pequeñas como para flotar en el aire.

El estudio encontró que tener que utilizar el transporte público para ir a trabajar es un factor de predicción importante para la infección coronavírica.

El hecho de que los individuos más altos tienen mayor riesgo de contagio podría sugerir que la trasmisión de aerosoles es muy probable, ya que es algo que no se habría observado si la trasmisión de gotas fuera el único mecanismo de trasmisión.

Los aerosoles pueden acumularse en áreas mal ventiladas y ser transportados por las corrientes de aire. Sin embargo, las gotas más grandes viajan distancias relativamente cortas y, por efecto de la gravedad, caen rápidamente.

En cualquier caso, señalan los autores del estudio, estas diferencias personales deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar medidas de salud pública, dar asesoramiento médico y elaborar políticas de mercado laboral.

Referencia: Work Related and Personal Predictors of Covid 19 transmission. MedArxiv, 2020. https://doi.org/10.1101/2020.07.13.20152819