Semanas atrás, varios investigadores solicitaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocer que el coronavirus SARS-CoV-2 puede propagarse a través del aire, algo que había sido negado al principio de la pandemia.

Conforme han pasado los meses, los contagios se han incrementado en una variedad de contextos que han permitido comprender mejor cómo ocurre la infección y derribar algunas de las concepciones iniciales. Ante la creciente evidencia de que el aire en los espacios cerrados podría ser un medio de contagio, la organización se pronunció poco después y confirmó lo sugerido por los expertos del mundo.

Luego de ello, otros científicos lanzaron una propuesta muy interesante: un prototipo de filtro de aire capaz de exterminar al coronavirus en los espacios interiores. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que simplemente usar las mascarillas faciales podría ser útil para reducir la propagación de COVID-19 entre las personas que residen en una habitación con un “super propagador” infectado.

Super propagadores en espacios cerrados

Hasta ahora, se maneja la teoría de que la mayoría de las personas infectadas con una carga viral típica de COVID-19 no impregnará el aire con gotitas de fluido infectado. Esto, desde cierto punto, sugiere que el riesgo de contraer el virus simplemente por estar cerca de alguien infectado es bajo.

El problema es que existen las excepciones, y una persona gravemente infectada que tose con frecuencia sí puede llenar un recinto con mala ventilación con hasta 7,4 millones de copias del coronavirus por cada metro cúbico de aire. Esto fue expuesto por los investigadores del Centro Suizo de Ocupación y Medio Ambiente Salud en Winterthur.

Sabemos que la cantidad de carga viral que puede emitir una persona infectada a través de sus fluidos respiratorios es un factor de suma importancia en el estudio de la propagación de este virus pandémico.

La mayoría de las mascarillas usadas por la población mundial no logran impedir en su totalidad el paso de las partículas virales de la persona infectada hacia el exterior, pero estas han jugado un papel clave al reducir la cantidad de partículas que se escapan.

En este estudio, los investigadores estaban interesados en determinar la cantidad de coronavirus SARS-CoV-2 que puede emitir una persona infectada incluso con el acto vital de respirar.

Para ello, reunieron un puñado de estudios previos que rastrearon la cantidad de coronavirus que una persona infectada promedio emitirá al respirar normalmente y la que emitirá una persona muy enferma que tosa con frecuencia.

Respirar más en presencia de un super propagador

Los investigadores hallaron que un paciente con COVID-19 con una alta carga viral puede liberar una gran cantidad de coronavirus al aire al respirar, pero especialmente cuando tose. Pero si este hace otras cosas, como hablar en voz alta o cantar, esta emisión viral se incrementa de uno a dos órdenes de magnitud.

También notaron que las personas tienden a respirar aproximadamente medio metro cúbico de aire cada hora. Si un individuo sano se encuentran en un espacio cerrado con un individuo emitiendo la carga viral a un ritmo típico, la posibilidad de inhalar solo unas copias del virus si mantiene una distancia prudente respecto al emisor.

Sin embargo, las personas que hacen ejercicio respiran hasta seis veces más aire que una persona en reposo, lo que implicara que ingresarán varios metros cúbicos de aire por hora a su cuerpo. Esto aumenta el riesgo de contagio del virus, sobre todo si están en una habitación pequeña con alguien tosiendo.

“Este estudio de modelado matemático muestra que cuando las personas se dedican a actividades que resultan en una respiración pesada, como cantar o hacer ejercicio, hay una mayor probabilidad de transmisión a medida que emanan más partículas de su cuerpo”, dijo el Dr. Amesh Adalja, estudiante de último año del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud en Baltimore.

“La implicación es que cuando se realiza este tipo de actividades es realmente importante asegurarse de que nadie enfermo participe y que el distanciamiento social se practique con un mayor grado de rigor”.

El estudio no es del todo preciso ya que se trata de una estimación a partir de un modelo matemático, y puede que los resultados no se apliquen de manera exacta en la vida real. Sin embargo, sugiere que algo tan simple como usar una mascarilla en espacios cerrados compartidos con otros puede hacer la diferencia en cuanto al contagio. Esto también podría explicar por qué algunas autoridades decidieron recomendar a última hora el uso generalizado de las mascarillas.

Referencia:

COVID-19 ‘super spreaders’ quickly fill room with virus, but masks help. https://medicalxpress.com/news/2020-07-covid-super-spreaders-quickly-room.html