La calvicie es bien conocida por todos como ese proceso en el que las personas comienzan a perder su cabello. Para ser más específicos, solo se reconoce esta como tal cuando la pérdida se da en la parte superior y la coronilla de la cabeza.

El proceso puede variar un poco entre mujeres y hombres pero el resultado siempre es el que una zona de la cabeza no produzca más cabello y produzca un “vacío” en la continuidad de la melena. Ahora, gracias a los estudios científicos, sabemos que el que el cabello crezca o no depende de la salud que tengan las células de las papilas dérmicas (PD).

Gracias a estos conocimientos, en la actualidad se han desarrollado infinidad de tratamientos que buscan abordar la caída del cabello. En muchos casos, estos pueden incluir tratamientos químicos o cirugías que pueden ser tan costosos como invasivos y que de igual modo no son tan eficaces. Ahora, con la intención de cambiar eso nueva información de utilidad ha llegado al mundo de la ciencia a través de una reciente publicación de Science Advances.

La nueva línea de investigación

Ahora, con los nuevos estudios, han surgido novedosos planteamientos que ofrecen formas diversas de abordar el problema de la calvicie. En las investigaciones más recientes, se ha señalado que los folículos capilares no se cierran por completo ni desaparecen en las áreas en las que aparece la calvicie. De hecho, en realidad estos solo se hacen más pequeños.

Por lo que, se plantea que el utilizar las células PD como tratamiento estimulador para el crecimiento del cabello podría ser un procedimiento exitoso. Esto debido a que dichas células podrían restaurar sus valores originales en el folículo piloso y lograr de este modo que se abra nuevamente.

Para poder probar esta teoría se ha conformado un equipo de estudio que contó con la participación de los doctores Ke Cheng y Randall B. Terry, Jr. Ambos se dieron a la tarea de cultivar las llamadas papilas dérmicas en dos microambientes. El primero se dio en 2D y el otro en 3D (sobre un esferoide que imitaba su microambiente natural).

Un descubrimiento que cambia las reglas del juego

El estudio, que se llevó a cabo en la Universidad Estatal de Carolina del Norte se desarrolló alrededor de las papilas dérmicas. Sin embargo, estas no fueron su único foco. De hecho, los investigadores prestaron especial atención a los exosomas que se encontraban dentro de estas.

Básicamente, un exosoma se trata de un elemento que juega un rol vital en la comunicación entre células. Estos toman la forma de pequeños sacos que son secretados por las células para que cumplan sus funciones comunicacionales.

“(…) también estábamos interesados en cómo las células DP regulan el proceso de crecimiento del folículo, por lo que analizamos los exosomas, específicamente, los miARN exosómicos de ese microambiente”, explicó Cheng.

El papel de los miARN

Al estudiar estos, se pudo identificar de forma más clara qué elementos dentro de las células PD eran los que favorecían la renovación del crecimiento del cabello. Gracias a esto, los investigadores pudieron poner la mira sobre el miR-218-5p.

Este se trata de un microARN (miARN) específicamente relacionado con la función de los folículos capilares. Por lo general, estas pequeñas moléculas se asocian con la regulación de la expresión génica. Debido a lo cual, su presencia en este proceso no fue sorpresiva. Pero, el haberla confirmado sí hizo del descubrimiento un factor revelador.

Esto debido a que, determinaron que la presencia de este miARN favorecía en gran medida el crecimiento del folículo piloso. Por otra parte, su ausencia actuaba como un inhibidor del desarrollo de este. Como consecuencia, se puede intuir que aprender a regular esta molécula podría traer futuros y prometedores tratamientos.

Un aumento del 90% en la cobertura capilar

El estudio que realizaron los investigadores se llevó a cabo sobre un modelo animal con ratones. Se hicieron tres grupos, uno de estos tuvo las células de las papilas dérmicas cultivadas en 2D, el otro las cultivadas en 3D más un sistema de sujeción con el andamio de queratina y otro como control con el tratamiento comercial Minoxidil.

Estos tres grupos se mantuvieron bajo observación durante 20 días continuos. Al final del periodo, se pudo observar que los ratones que fueron tratados con las células cultivadas en el esferoide 3D fueron las más exitosas.

“Las células 3D en un andamio de queratina se desempeñaron mejor, ya que el esferoide imita el microambiente del cabello y el andamio de queratina actúa como un ancla para mantenerlos en el sitio donde se necesitan”, afirmó Cheng.

De hecho, estas llegaron a reportar un 90% de cobertura capilar a tan solo 15 días del inicio del experimento.

La mejor alternativa

Muchas de las investigaciones actuales miran a las células PD como el próximo paso en la regeneración capilar. Sin embargo, Cheng habla sobre las complicaciones de este método al especificar que sería necesario “cultivar, expandir, preservar e inyectar esas células en el área”. Por lo que, el tratamiento podría ser complicado, largo y costoso.

“Los miRNA, por otro lado, se pueden utilizar en medicamentos basados en moléculas pequeñas. Por lo tanto, se podría crear una crema o loción que tenga un efecto similar con muchos menos problemas”, completó.

Según su opinión, a raíz de esta investigación, los futuros estudios estarán enfocados directamente en el uso del miARN como promotor del crecimiento folicular.

Referencia:

Dermal exosomes containing miR-218-5p promote hair regeneration by regulating β-catenin signaling: DOI: 10.1126/sciadv.aba1685