Aunque la epidemia del coronavirus es la misma para todos, vemos resultados muy diferentes entre los países, lo que guarda relación directa con las decisiones y medidas que los gobiernos han tomado para afrontar esta crisis.

En un escenario en el que para muchas naciones la situación se ha desbordado, hay desempeños que vale la pena resaltar por los buenos resultados que en la actualidad muestran al mundo, tal es el caso de Vietnam, Taiwán y Nueva Zelanda.

Vietnam: acción drástica y adelantada

Las estadísticas colocan a Vietnam en un lugar privilegiado como la nación más grande, respecto a su población (97 millones de personas), sin reportar muertes por COVID-19, a pesar de sus recursos limitados y compartir fronteras con China.

Estas estadísticas han provocado un debate, enfrentando a los escépticos de que un estado autocrático podría tener tanto éxito. Hay autocracias como China e Irán, sospechosas de encubrir las muertes de COVID-19, y sociedades abiertas como Nueva Zelanda y Corea del Sur, cuyo éxito no ha sido cuestionado. Vietnam se encuentra en algún punto intermedio.

El éxito de Vietnam vino de movilizar la conciencia de los ciudadanos sobre la prevención de la enfermedad coronavírica.

Si bien es difícil verificar los datos oficiales, los expertos en salud señalan que Vietnam evitó una calamidad total debido a su acción drástica y adelantada. Las autoridades vieron la enfermedad como una amenaza temprana, tratando a su primer paciente en enero, procediendo a rastrear sus contactos y restringiendo el movimiento. Hasta ahora, Vietnam reporta 412 casos y ninguna muerte por la infección coronavírica.

Taiwán: una estrategia cooperativa

Taiwán se ha ganado la admiración del mundo por su respuesta rápida y altamente efectiva a la pandemia de coronavirus. A la fecha (23 de julio) el país con una población de cerca de 24 millones de habitantes, registra solo 7 muertes relacionadas con el coronavirus, con 455 casos confirmados, 440 de los cuales se han recuperado por completo, dejando solo 8 casos activos.

Estos excelentes resultados se producen a pesar de que los primeros modelos proyectaban que Taiwán tendría uno de los mayores riesgos de importar casos desde China, el epicentro de la pandemia.

Taiwán adoptó una estrategia de cooperación con múltiples organizaciones para abordar los desafíos de la pandemia del coronavirus, logrando resultados que todos elogian.

Los ingredientes centrales del éxito de Taiwán han sido la coordinación eficiente entre los sectores público y privado junto con el despliegue innovador de tecnología avanzada, la misma receta que le ha brindado décadas de crecimiento económico constante.

Taiwán también se ha destacado por su capacidad de aprender y aplicar las lecciones de su amarga experiencia del año 2003 con el brote de SARS para coordinar una respuesta gubernamental efectiva.

Pero el componente más notable del éxito de Taiwán ha sido el uso exitoso de la inteligencia artificial y las aplicaciones de big data, ayudándolo a integrar su base de datos de seguros de salud nacionales con su base de datos de inmigración y aduanas, clasificar los riesgos de infección entre los viajeros entrantes y monitorear los teléfonos celulares para emprender el rastreo de contactos y hacer cumplir cuarentenas.

Estos esfuerzos se vieron complementados con la notable capacidad de realizar y analizar cerca de 6.000 pruebas de diagnóstico, a través de una cooperación entre centros de análisis públicos y privados. En fin, el secreto taiwanés para sus excelentes resultados fue implementar una estrategia cooperativa para gestionar la pandemia.

Nueva Zelanda: moverse rápidamente

Nueva Zelanda ha sido ampliamente elogiada por su respuesta agresiva a la pandemia del coronavirus. El primer caso se registró el 28 de febrero, y en vez de ir ajustando las medidas de control dependiendo del avance del coronavirus, como muchos otros países, y luego de evaluar su particular situación, las autoridades apostaron por un plan radical.

Nueva Zelanda siguió la guía de la pandemia correctamente, comunicando e implementando las medidas preventivas de manera eficaz.

Para el 19 de marzo las autoridades neozelandesas decretaron el cierre de las fronteras, y el 25 de marzo, cuando el país registraba 205 casos confirmados y ninguna muerte, se implementó uno de los bloqueos más estrictos del mundo, manteniendo a las personas en sus hogares, quienes solo podían salir por razones esenciales.

Estas restricciones se prolongaron por más de un mes y se fueron flexibilizando paulatinamente. Ahora, con 1.555 casos confirmados, 22 muertes y 22 casos activos, no hay restricciones ni sociales ni económicas y solo se mantiene el control fronterizo.

En complemento al bloqueo rápido y estricto, el país aumentó su capacidad de realizar pruebas de diagnóstico. En la actualidad, en Nueva Zelanda se procesan hasta 8.000 pruebas por día, y en total ha realizado unas 300.000 pruebas, una de las tasas más altas del mundo.

Si bien la nación insular cuenta con una ventaja geográfica que le permite tener un mejor fronterizo y tiene una densidad poblacional relativamente baja, no significa que Nueva Zelanda no pueda ser utilizada como un ejemplo de manejo eficaz de la pandemia, un desempeño que puede resultar aleccionador para muchos otros países.

Referencias:

How Did Vietnam Become Biggest Nation Without Coronavirus Deaths? VOA News, 2020. https://bit.ly/3g0BryM

What coronavirus success of Taiwan and Iceland has in common. The Conversation, 2020. https://bit.ly/32QsdBE

Coronavirus: 5 things New Zealand got right. DW.com, 2020. https://bit.ly/2OQzGbt