Uno de los retos que han debido abordar los trabajadores de la salud durante los últimos meses ha sido la detección temprana y exacta de los casos de COVID-19. Muchos países reconocieron que no tenían suficientes pruebas para analizar a toda su población y esto, junto con otros factores humanos como el simple hecho de no acudir a un centro de salud, nos deja con mucha incertidumbre respecto a la cantidad real de casos y posibles focos.

Hasta ahora, la prueba que más se ha aplicado es la que involucra los famosos hisopos nasofaríngeos. Esta consiste en insertar un eje largo en la cavidad nasal del paciente para recolectar una muestra de la parte posterior de la nariz y la garganta.

Y a pesar de ser la más extendida hasta ahora, el procedimiento es desafiante a nivel técnico pues requiere equipos de protección personal que muchas veces no están disponibles, y además es bastante incómodo para los pacientes.

En vista de ello, los investigadores del área han estado probando otros enfoques para la toma de muestras para la detección de COVID-19, como un hisopo orofaríngeo y la muestra de esputo. Pero aún no está muy claro cuál es más eficaz para esta tarea.

Sin embargo, un equipo de investigadores del Hospital Brigham and Women’s hizo una revisión sistemática y un metanálisis que evaluó los tres enfoques, y sus resultados parecen acercarnos a la respuesta.

En su documento publicado en la revista EBioMedicina, informan que descubrieron que las pruebas de esputo detectaron el ARN del virus que causa COVID-19 a tasas significativamente más altas. En cambio, los análisis de muestras de frotis orofaríngeo condujeron a tasas de detección menos precisas.

Comparando tres métodos de toma de muestras

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Para tomar las muestras de esputo, es necesario que el paciente tosa profundamente.

Los investigadores revisaron literatura que incluía tanto preimpresiones como trabajos publicados formalmente en busca de de estudios que evaluaran al menos dos sitios de muestreo respiratorio usando hisopo nasofaríngeo, hisopo orofaríngeo o esputo.

Entre más de 1,000 estudios, encontraron solo 11 que cumplieron con sus criterios, los cuales incluyeron un total de 3,442 muestras de vías respiratorias y los resultados de sus análisis.

Al examinar la frecuencia conque cada método de recolección produjo un resultado positivos, encontraron que para los hisopos orofaríngeos, la tasa fue del 43 por ciento; para los hisopos nasofaríngeos, la tasa fue del 54 por ciento, y para el esputo, la tasa fue de 71 por ciento. También notaron que las tasas de detección fueron más altas tras una semana del inicio de los síntomas para los tres tipos de muestras.

Los resultados sugieren que analizar muestras de esputo conduce a tasas más altas de detección de SARS-CoV-2, el coronavirus que causa COVID-19, incluso para las pruebas generalizadas de hisopos nasofaríngeos.

Tomar muestras de esputo no es tan fácil

Dicho esto, podríamos pensar que lo más prudente sería empezar a implementar este método de manera generalizada para facilitarle el trabajo a los trabajadores de la salud. Pero en realidad no es tan sencillo.

Para tomar muestras de esputo, por lo general es necesario que el paciente tosa profundamente para producir y expulsar la flema de su sistema respiratorio. El problema es que no todos los pacientes pueden producir dicha muestra, por lo que en estos casos sigue siendo más prudente usar el hisopo nasofaríngeo.

Referencia:

SARS-CoV-2 detection in different respiratory sites: A systematic review and meta-analysis. https://www.thelancet.com/pdfs/journals/ebiom/PIIS2352-3964(20)30278-4.pdf