Uno de los rasgos más distintivos de COVID-19 es la pérdida del gusto y del olfato. De hecho, este es un criterio muy útil para predecir la enfermedad, incluso más que los síntomas respiratorios o estomacales que también se han reportado en todo el mundo.

A pesar de ello, aún es poco lo que se sabe sobre los mecanismos que dan origen a este síntoma. Pero ahora un equipo internacional de investigadores dirigido por neurocientíficos de la Facultad de Medicina de Harvard parece haber avanzado en la comprensión del mismo.

En un artículo publicado en Science Advances, informan que han identificado los tipos de células olfativas más vulnerables a la infección por SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad. Y para sorpresa de muchos, las neuronas sensoriales que detectan y transmiten el olfato al cerebro no son precisamente las que están detrás de este peculiar síntoma.

Células de soporte afectadas

Los investigadores analizaron datos de secuenciación de genes expresados por cientos de miles de células individuales en las cavidades nasales superiores de humanos, primates no humanos y ratones.

Prestaron especial atención al gen ACE2, que como explicamos previamente, codifica la proteína receptora del SARS-COV-2 para ingresar a las células humanas, y que además es abundante en el tracto respiratorio humano. Junto a este, el gen TMPRSS2, que codifica una enzima que se considera importante para la entrada de SARS-CoV-2 en la célula.

El estudio reveló que tanto el gen de ACE2 como el de TMPRSS2 son expresados por células presentes en el epitelio olfativo, un tejido en el techo de la cavidad nasal que interviene en la detección de olores. Este tejido alberga las neuronas sensoriales olfativas así como una variedad de células de soporte.

Y contrario a lo que muchos pensarían, ninguno de estos genes fue expresado por las neuronas sensoriales olfativas en el epitelio olfativo. En cambio, dos tipos de células específicas en el epitelio olfativo expresaron el gen ACE2 a niveles similares a los observados en las células del tracto respiratorio inferior.

Entre estas células de soporte, se encontraban las células sustentaculares, que se envuelven alrededor de las neuronas sensoriales, y se cree que brindan soporte estructural y metabólico. Las segundas identificadas fueron las células basales, que se comportan como células madre y regeneran el epitelio olfativo después del daño.

Otros experimentos revelaron que las células madre del epitelio olfativo expresaron la proteína ACE2 a niveles más altos después de aplicarles un daño artificial en comparación con las células madre en reposo. Esto, junto con el hallazgo previo, sugiere vulnerabilidad al SARS-CoV-2, pero aún no está claro si es determinante en el desarrollo de anosmia en los pacientes infectados.

De modo que el resultado general es que la infección de estos dos tipos de células no neuronales podría ser la responsable de la pérdida del olfato en pacientes con COVID-19. Además, al no infectar las neuronas sensoriales, es poco probable que el coronavirus cause un daño permanente en los circuitos neuronales olfativos. Esto podría explicar por qué muchos pacientes recuperan su olfato tras superar la enfermedad.

Referencia:

How COVID-19 causes smell loss. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2020-07/hms-hcc072320.php