La prevalencia de la obesidad mundial se ha triplicado en los últimas 5 décadas. En el año 2016, más de 1.900 millones de adultos tenían sobrepeso u obesidad. El exceso de peso reduce la vida útil de 9 a 13 años y aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia, apnea obstructiva del sueño y algunos tipos de cáncer.

El coronavirus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad COVID-19, ha causado estragos en todo el mundo. Los informes muestran que la edad avanzada y la presencia de una o más afecciones de salud subyacentes son factores de riesgo para una mayor gravedad de la enfermedad.

Alteraciones metabólicas

Los reportes de pacientes ingresados ​​en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de Francia, España y Nueva York, entre muchos otros, identificaron la obesidad como la comorbilidad más común, representando hasta el 48 por ciento de los ingresos por COVID-19.

La naturaleza multifacética de la obesidad, incluidos sus efectos sobre la inmunidad, puede alterar fundamentalmente la patogénesis del síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y la neumonía, que son las principales causas de muerte por la infección coronavírica.

Las alteraciones metabólicas implicadas en la obesidad predisponen a los pacientes con COVID-19 a desarrollar los síntomas más graves de la enfermedad.

En un reciente estudio, un equipo de investigadores de Centro de Investigación Biomédica Pennington exploró cómo las alteraciones metabólicas de la obesidad afectan la respuesta inmune al SARS-CoV-2.

El estudio reveló que la leptina, una hormona que conecta el metabolismo del cuerpo y la respuesta del sistema de inmune, puede explicar por qué COVID-19 es tan peligroso para las personas con obesidad.

Respuesta inmune comprometida

La hormona leptina regula el apetito y el metabolismo, pero también regula las células que combaten la infección. Esta hormona es producida por los adipocitos (células grasas) y, en menor medida, por los las células epiteliales bronquiales, los neumocitos tipo II y los macrófagos pulmonares.

Cuanta más grasa tiene una persona, más leptina circula en su cuerpo. Como explica la doctora Candida J. Rebello, autora principal del estudio que traza el vínculo entre la obesidad y el coronavirus:

“El problema para las personas con obesidad es que sus niveles de leptina siempre están altos, y eso puede afectar la respuesta a una infección por COVID-19”

Los reportes de unidades de cuidados intensivos de muchos países identificaron la obesidad como la comorbilidad más común, representando hasta el 48 por ciento de los ingresos por COVID-19.

Los autores del estudio explican que los niveles elevados de leptina obstaculizan la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones en los pulmones y en otros lugares, y promueven un estado inflamatorio sistémico de bajo grado.

La interacción entre el SARS-CoV-2 y la defensa antiviral del huésped determina el curso y la patogénesis de la infección viral. La obesidad y la leptina circulante elevada predisponen a los pacientes a la morbilidad y mortalidad en pacientes con COVID-19 a través de una respuesta inmune comprometida.

Además, de dificultar la respiración asistida, los efectos mecánicos de la compresión pulmonar en la obesidad contribuyen a los síntomas respiratorios. Estos factores, en conjunto a una respuesta inmune disminuida, pueden explicar por qué el SARS-CoV-2 ha afectado tan marcadamente a las personas con obesidad.

Referencia: Obesity, the most common comorbidity in SARS-CoV-2: is leptin the link? International Journal of Obesity, 2020. https://doi.org/10.1038/s41366-020-0640-5